Tiene la palabra
Otro niño murió en Artigas
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* En un día funesto para la historia uruguaya y la brasileña (1933-1964) le escribo estas humildes líneas preocupado por lo que está ocurriendo en mi querido departamento.
En algunas ocasiones Artigas ocupa los titulares de los diarios por el carnaval abrasilerado, por alguna bella jovencita que nos representa en la pasarela o por algún jugador de fútbol que se destaca en la capital, pero lo más triste también constituye noticia que desprestigia esta tierra norteña.
El alto índice de desocupación, la desnutrición endémica de los más humildes y el monopolio político de un único partido que gobierna (o desgobierna) el departamento hace ya más de 150 años no debe pasar desapercibido.
El concepto del «pan y circo» impuesto por el partido dominante con algunos cómplices de los demás sectores políticos ya no le está dando los resultados favorables de otrora, porque han empezado a rodar las cabezas de inocentes que pagan las consecuencias de la ineptitud de un sistema plutocrático que favorece a los más poderosos.
Además de los fallecimientos por desnutrición también en Artigas se percibe el horror por un supuesto tráfico de niños que de hogares en miseria pasaron a vivir con familias en mejor situación económica. En cambio no se horrorizan al ver las decenas de niños que piden limosnas hasta altas horas de la noche o de los niños que nacen condenados a la desnutrición por vivir en hogares de trabajadores que se desintegran porque no tienen el justo y digno trabajo para sustentar a su familia.
La hipocresía social lleva a eludir el tema como el avestruz que esconde la cabeza porque exige dinero, esfuerzo y compromiso gubernamental que debilitaría las partidas presupuestales destinadas a servicios superfluos o inútiles para un país tan pequeño, como por ejemplo los gastos en Defensa, o el mantenimiento de una Cámara de Senadores cuando con 99 diputados se cubren las necesidades legislativas nacionales.
Deben sonar los tambores y escucharse la cantarola en portugués contra la violación de los derechos del niño, criaturas que nacen desnutridas y siendo muy jóvenes salen a pedir o a trabajar para llevar un peso para la casa, donde probablemente existe un padre desocupado o una madre ganando míseros vintenes como doméstica de los más ricos, plutócratas que se rasgan las vestimentas en defensa de la democracia siendo firmes candidatos de los partidos dominantes que mucho prometen para no cambiar nada.
Saluda a usted gentilmente
DIEGO L. DE MORAES ANSELMI – CI: 7872.752-2
La vergüenza ajena a veces nos toca de cerca
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Como estamos ante un medio realmente plural e imparcial como es LA REPUBLICA, es que los ciudadanos podemos opinar y que esta opinión llegue a toda la ciudadanía y a quienes elegimos para gobernarnos que muchas veces actúan como en esta oportunidad que plantearé a continuación, de una forma que nos hace sentir vergüenza ajena, sobre la nota del día 1.4.04 página Nº 3 de este diario respecto a la bárbara e incomprensible aptitud de quien lamentablemente tenemos como ministro de Educación y Cultura, el señor Leonardo Guzmán, que no sólo destituyó (espero que por muy poco tiempo y que se enmiende pronto este grave error) a un gran hombre de bien e intachable –como lo es el doctor Peri Valdez– de una forma arbitraria e inconstitucional cometiendo el señor ministro un claro abuso de funciones con ello.
Ahora nos enteramos que pretendía trasladar a otra excelente representante de nuestra Justicia, la doctora Mirtha Guianze, y para colmo designar en la Fiscalía a una ex jueza que fue relevada de su cargo por un vergonzoso desempeño del mismo, la doctora Ana Lima, una jueza que fue denunciada por el que suscribe ante la SCJ y por cientos más que se aproximaron a mi persona gracias a los medios de prensa, en los cuales me veían llevar la campaña adelante solicitando la destitución de la misma. Una jueza que luego de su justo y ejemplarizante relevo del cargo, se vio diariamente en distintos medios de prensa a muchos de los encausados por ésta que eran absueltos por su sucesora, una verdadera y ejemplar integrante de nuestra Justicia, la doctora Gabriela Merialdo, la cual no tengo el honor de conocerla pero sus aptitudes como profesional y persona de bien nos llenan de orgullo a los ciudadanos.
Vergonzosamente hoy el señor ministro Guzmán propone como futura fiscal –o por lo menos pretende eso– a esta ex jueza que avergonzó nuestra Justicia. Es que realmente estamos viviendo en el mundo del revés, donde los buenos son los malos y los malos los buenos o este señor ministro con todo el respeto se lo digo, nos está tomando el pelo.
Se piensa que los uruguayos todavía somos indios. Siempre digo que estoy orgulloso de los amigos que tengo, pero más orgulloso estoy aún de los enemigos, ya que vergüenza me daría que fuesen mis amigos, por lo que veo el señor ministro Guzmán tiene una perspectiva muy diferente en ese aspecto. Veo que no se avergüenza de tener entre sus amigos a este tipo de personas que jugaron, abusaron y destruyeron cientos de familias en nombre de la Justicia, que fueron destituidas justamente por lo que hoy usted mismo quiere imputarle injustamente al doctor Valdez, por abuso de funciones, que en el caso del doctor Peri Valdez éste no existe, pero en el de la que pretende usted adjudicar un cargo tan relevante está más que comprobado. ¡Qué ironía!, ¿no?
Pensar que a pesar de no embanderarme nunca cuando escribo en bandera política alguna, simpatizo con su partido y con todo respeto le digo, mucho más que el que veo que tiene usted por nosotros, su pueblo, me avergüenza que pertenezca al mismo. Disculpe por favor, pero soy así. Con respeto y altura pero siempre las cosas de frente como debe ser y la verdad.
Me avergüenza como ciudadano su desempeño, como ya antes en otra nota lo manifesté. Yo que usted reparo el daño hecho al doctor Valdez y por ende a todos los ciudadanos a los que usted se debe y luego renuncie.
Lo saluda atentamente
ESTEBAN SILVA – CI: 1.756.644-9
Fútbol, pasión y magia
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* En rueda de amigos (cuando no) saltó el tema grande. El nuestro, el uruguayo. El que hace vibrar. Fútbol, pasión y garra, alma y vida. Pasado, presente, futuro. Muchas veces oí decir que en el mundo nos conocen por el fútbol. Enhorabuena. Fútbol-deporte y fútbol-país.
Quiero expresar un enfoque que hace tiempo me ronda por la cabeza.
Los jugadores cuando comenzamos nuestro fútbol allá atrás cuando empezás con las «cosas pequeñas» tales como salir campeones del mundo y otras «menudencias» parecidas, el jugador no se vendía, compraba, prestaba, cambiaba, trasladaba o traspasaba.
Hoy el fútbol-deporte se enroscó, entremezcló, atornilló al fútbol-comercio.
Aquí y en todo el mundo hoy día un jugador «vale», se cotiza. Tiene valor monetario. El jugador tiene precio y quienes a esta nueva concepción obedecen, lo comercian. Y es por sumas muchas veces astronómicas.
Se le ofrece, según oferta y demanda. El jugador sabe todo esto. A mejor juego, más cotización. El jugador, consciente de que cada tarea en la vida tiene su tiempo trata de amasar dinero en unos pocos años.
Luego seguirá en el fútbol ocupando otros puestos técnicos, de entrenador, entre muchos. Otros h
abrán terminado su carrera, ricos algunos, menos ricos los demás. Ahora bien. El jugador de antaño, de cuando éramos los amos y señores del mundo (campeones) nacía y moría pobre (al menos del fútbol no se enriquecía).
Pero… cuanta gloria. Cuanta historia futbolera, jugaban por la camiseta, por la celeste, por un cuadro, por un país. Sabías que cualquier movimiento no generaba dinero personal, pero sí generaba felicidad popular.
Si uno que es futbolero de alma y vivió y vibró con aquellos hombres (sin excluir a ninguno) no puede menos que soltar un lagrimón. Pero, como el tiempo jamás se detiene, recordemos con afecto el fútbol de ayer y apostemos con valentía al fútbol de hoy. Ambos valen.
Atentos saludos,
CARMI RAUCH – CI: 866.784-6
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