El estilo yanqui
En varias oportunidades hemos hecho referencia en esta columna a la extraña manera de manejar la moral que existe en los EEUU.
Ese país donde es más grave para un presidente mentir sobre una relación bucogenital que mentir para llevar al país a la guerra.
Después de el pezongate: los 3 segundos en que Janet Jackson mostró un seno desnudo en la tele, se han creado mecanismos de censura que llegaron hasta el Oscar. Los mojigatos y puritanos yanquis no quieren que sus hijos vean las hermosas tetas de Janet pero no dudan en comprarles pistolas, rifles y escopetas con las cuales puedan matar a sus compañeritos de colegio.
Ahora, leyendo unos artículos de la prensa extranjera, me entero que la Cámara de Representantes aprobó una Ley de Cumplimiento del Decoro para la emisiones de radio y televisión, que castigará a quienes emitan material «indecoroso» (¡!) con multas de hasta 500 mil dólares. Y no vayan a creer que se trata de mejorar los Talk Shows o los Reality Shows donde se humilla y degrada a la gente. No señor, allí se salvaguarda el estilo de vida y la sagrada pureza de la familia. El asunto es si se ve una teta o si alguien putea.
Lo grave es que el carácter de «indecoroso u obsceno» lo decide cada cual, por lo tanto es de esperar que la autocensura llegue a límites inconcebibles. Sin embargo esto no es nada: una puteada dicha por un empleado de una radio vale medio palo verde, pero si el patrón de esa radio comete «una infracción en la que exista una probabilidad importante de que pueda provocar la muerte o lesiones físicas graves al empleado, cuando el empleador conocía, o debería haber conocido, el riesgo», entonces sólo paga 7 mil dólares de multa.
En concreto: provocar la muerte de un laburante, si sos el patrón, no vale mas de 7 lucas. Si el laburante putéa al aire, paga 500 mil dólares.
De esta manera se eliminan los empleados díscolos, se baja él índice de desempleo y además se mejora el lenguaje.
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