BEBIDAS

ANCAP anunció el cierre definitivo de Compañía ANCAP de Bebidas Alcohólicas

ANCAP informó sobre la decisión de dar un cierre a un ciclo de actividades a cargo de la Compañía ANCAP de Bebidas Alcohólicas (CABA), luego de 87 años de presencia en el mercado. La determinación se sustentó en “la estrategia de centrarse en los negocios industriales y medulares”, y “debido a los balances anuales negativos de CABA obtenidos a partir del 2014”.

Foto: ANCAP.
Foto: ANCAP.

Este lunes 23 de julio ANCAP anunció el cierre de CABA. En 2016 el ente autónomo había decido vender las acciones.

A través de un comunicado, la empresa reconoció el compromiso de las diferentes generaciones de trabajadores que desde 1931 aportaron su conocimiento, capacidad y dedicación para desarrollar el negocio de los alcoholes en el Uruguay, y muy especialmente a aquellos que desde 2016 colaboraron en el proceso de finalización de la producción y comercialización de los distintos negocios que gestionaba la empresa.

Repaso histórico. El fin de una época

A continuación el comunicado de ANCAP.

“El cierre de CABA pone fin a un proceso de 87 años de ANCAP en el mercado de bebidas alcohólicas. En el transcurso de su historia la firma industrial contó con el fuerte compromiso de sus trabajadores, dejando una huella en la identidad nacional y un rico patrimonio.

El origen de la industria CABA tiene su origen en 1931 en la División Alcoholes de ANCAP. Su objetivo inicial fue regular y fiscalizar el mercado de bebidas alcohólicas del país en un momento en que no existían controles y la producción era ilegal.

En ese entonces, la posibilidad de que el Estado fabricara bebidas alcohólicas fue largamente discutida en el Parlamento, entre quienes apostaban a un combustible que dependía de la capacidad agrícola del país, y quienes mostraban preocupación porque el Estado promocionara el consumo de alcohol.

Una vez fundada, la División Alcoholes de ANCAP se instaló en el que sería el polo logístico Industrial de Capurro, donde funcionó hasta su cierre, sobre la calle Bernavé Caravia.  Desde el siglo XIX la zona contó con una gran concentración de fábricas (en especial impulsadas por los hijos del inmigrante italiano Bautista Capurro) y residencias de obreros.

En esos años se le dio impulso a la industria nacional, ya que funcionaron entre otras instalaciones, la Cervecería Germania, la Bodega Meillet, la Destilería La Oriental y el edificio de Laboratorio y Análisis de ANCAP.

Gran Destilería La Oriental

El propietario de la destilería fue el francés Julio Meillet, un consagrado productor de la industria del alcohol, quien la impulsó y transformó dejándola a la altura de las mejores del mundo.

Hacia el año 1912 la Destilería La Oriental fue una de las más importantes a nivel sudamericano. En ella se producían bebidas destiladas y alcoholes, además de elaborar “gas carbónico” de cereales para la fabricación del “gas” de los refrescos y aguas gasificadas.

Luego de creada la División  Alcoholes de ANCAP, el segundo directorio del ente decide arrendar la mítica destilería y en 1937 se comenzaron a producir en zafra más de dos millones de litros de alcohol etílico.

Un tren cargado de granos llegaba hasta el complejo Capurro e ingresaba directamente a la destilería donde se acopiaba para la producción de los diferentes alcoholes.

En esta planta también se recepcionaba aguardiente de whisky de malta proveniente de la Destilería Rosario, aguardiente de caña y alcohol potable de la Destilería de Paysandú para proceder a su corte, añejamiento y posterior comercialización. Se elaboraba la grappa en su totalidad y se completaba la producción de los alcoholes de uso industrial farmacéutico. En el caso del whisky, se vivió un gran éxito comercial y entre 1960 y 1970 las ventas crecieron de tres mil litros a 332 mil entre las dos marcas: Añejo, que se hacía con maltas uruguayas, y Mac Pay, con maltas escocesas. Para ese entonces, el complejo daba empleo a 1.800 trabajadores en distintas áreas.

En 1946, cuando la demanda comenzó a crecer, se creó a 400 km de Montevideo, la Destilería Paysandú, que quedó finalmente operativa dos años más tarde. Su primer cometido fue el de procesar maíz debido a la gran producción de la zona y luego pasó a  trabajar con melazas y azúcar crudo. Las materias primas que se procesaban allí eran melazas de remolacha y caña de azúcar crudo, produciéndose alcohol, aguardientes para caña, espinillar y ron. Además, en su maltería, se preparaba malta ahumada que constituye la materia prima para la obtención de whisky y de malta. Los alcoholes y aguardientes producidos eran enviados a Montevideo para su elaboración y añejamiento. La última destilación que se realizó en Paysandú fue en el año 2014.

Entre 1970 y 2002 funcionaron los laboratorios y los depósitos para añejamiento en enormes instalaciones que aún hoy albergan cientos de cubas y cascos de roble americano y escocés con capacidades de hasta 200 litros.

En las destilerías de ANCAP se fabricaron todas las bebidas destiladas del mundo, a excepción del tequila y el sake japonés.

CABA S.A.

Cuando en los años 90 bajó el precio del dólar los whiskys importados fueron más accesibles, se crearon los free shops y el whisky nacional tuvo más competencia. Estas razones, entre otras, contribuyeron a que el negocio comenzara a dar pérdidas. Por esa época nació la grapa San Remo y la caña Los Treinta y Tres, y se lanzaron nuevos productos como la caipirinha Bella Flor.

En 1999 se crea la empresa AMBD S.A. cuyos accionistas fueron ANCAP y Morrison Bowmore Distillers. Esta empresa pasó a hacerse cargo de la venta de bebidas alcohólicas elaboradas por División Combustibles de ANCAP.

A partir del año 2002, luego de la crisis económica que vivió el país, la planta de alcoholes deja de desarrollar sus actividades de forma parcial y ANCAP se hace cargo de la totalidad de las acciones de AMBD S.A. Así se funda la empresa CABA S.A, Compañía ANCAP de Bebidas y Alcoholes, que tiene como cometido la producción, industrialización, fraccionamiento, comercialización, distribución, importación y exportación de bebidas alcohólicas, alcoholes, azúcar, melaza, aguardientes, derivados y subproductos.

Si bien CABA S.A. fue una compañía con composición accionaria en un 100% de ANCAP, pasó a regirse bajo el régimen privado, convirtiéndose en una subsidiaria del ente.

Desde ese momento, la empresa amplió su perspectiva de negocio y se desarrolló bajo la creación de nuevos productos. Se sumaron en total más de cincuenta, divididos en diferentes áreas: bebidas alcohólicas, cuidado personal, cuidado del hogar, cuidado automotriz y productos industriales. Fue incorporando productos como repelente y los insecticidas “Explorador” que llegaron a posicionarse como la segunda marca en participación del mercado. En 2013 añadió la línea de perfumes “Alma Mía” con cuatro fragancias, bodysplash, quitaesmalte y alcohol en gel humectante.

Todo el trabajo descripto con anterioridad se forjó en el transcurso de años que contribuyeron al crecimiento de CABA desde el punto de vista económico, de posicionamiento en el mercado nacional a través de sus productos, así como también de reconocimiento internacional. Es así que la empresa recibió diferentes premios internacionales entre los años 2012 y 2015 por su calidad y sabor superior.

Algunos de los productos que se destacaron en el Superior Taste Award, otorgado por el International Taste & Quality Institute (ITQI), ubicado en Bruselas, Bélgica, fueron el Cognac y Brandy Juanico, Ron Espinillar, Whisky Mac Pay Etiqueta Negra, Fernet Salerno y Cachaza de los 33. Como testigo de esta ápoca de oro el complejo de Capurro reserva una muestra de cada partida de las elaboraciones de bebidas que existieron, desde la primera producción hasta la última.

Luego de 87 años de presencia en el mercado, la decisión estratégica de centrarse en los negocios industriales y medulares para ANCAP y los balances anuales negativos de CABA obtenidos a partir del 2014 se toma la decisión de dar un cierre a un ciclo de actividades a cargo de CABA.

ANCAP reconoce el compromiso de las diferentes generaciones de trabajadores que desde 1931 aportaron su conocimiento, capacidad y dedicación para desarrollar el negocio de los alcoholes en el Uruguay, y muy especialmente a aquellos que desde 2016 colaboraron en el proceso de finalización de la producción y comercialización de los distintos negocios que gestionaba la empresa.

Proceso de cierre de actividades de CABA S.A.

En el año 2016 se determinó que ANCAP mantendría la comercialización de productos industriales (alcoholes y solventes) a través de su subsidiaria Alcoholes del Uruguay (ALUR) y que vendería las acciones de CABA. Luego de un proceso licitatorio llevado a cabo durante 2017 que resultó desierto, se deja de producir en la mayoría de las áreas y se procede a negociar con el sindicato la desvinculación del personal. Actualmente la empresa se encuentra en un proceso de liquidación. Algunos productos como alcoholes, geles envasados y solventes pasaron a ser distribuidos por ALUR, mientras que la distribución de lubricantes a mayoristas pasará a ser gestionada por DUCSA.

Patrimonio arquitectónico en el complejo Capurro.

Hacia el año 1934, el arquitecto uruguayo Rafael Lorente Escudero diseña un edificio de oficinas para la Gerencia de Alcoholes, el Depósito de Reserva y Añejamiento y recicla parte de las preexistencias para el Laboratorio.

El edificio que correspondía a la gerencia está emparentado con la arquitectura náutica, ya que su diseño es una nave industrial, además de dejar a la vista un modelo moderno con el movimiento del Art Decó.

Por otro lado, el edificio diseñado por el ingeniero Eladio Dieste, se construyó alrededor del año 1970 y ofició como depósitos para Planta de Alcoholes.

Dieste fue un ingeniero civil uruguayo reconocido en el mundo por el uso de lo que él denominó cerámica armada. Su obra toma el ladrillo y crea superficies curvas. Esta técnica de construcciones abovedadas que tiene como material principal el ladrillo logra superficies de gran resistencia y elimina el hierro de la construcción.

Tanto el edificio diseñado por Lorente como el de Dieste, fueron obras de vanguardia, ya que los modelos se inspiraron en la arquitectura europea y reflejan en especial al expresionismo alemán y holandés.

Cada año en el Día del Patrimonio ANCAP abre las puertas del complejo para visitas guiadas donde los interesados pueden recorrer la antigua Destilería La Oriental, la Litoteca, y apreciar el rico patrimonio legado de Dieste y Lorente”.

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