INVENTO DEL MIT

Aunque no digas palabras, tu cerebro envía impulsos a la mandíbula

El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) desarrolló un aparato semejante a un manos libres para celular que puede "escuchar" lo que el cerebro le dice a la mandíbula, aunque no pronuncies palabra alguna.

Foto: MIT
Foto: MIT

Estudiantes del MIT han creado un dispositivo denominado AlterEgo, que puede reconocer las palabras que no se dicen en voz alta, cuando una persona habla consigo mismo, y luego tomar medidas en función de lo que concluye que se está diciendo.

Arnav Kapur, un estudiante de maestría en el MIT Media Lab -una división del Instituto de Tecnología de Massachusetts que se enfoca en la intersección entre personas y tecnología- y autor del artículo, enfatiza que el dispositivo no necesariamente “lee pensamientos” o funciona al azar. “Estás completamente en silencio, pero hablando contigo mismo”, dice. “No es pensar ni hablar. Es un punto intermedio, que es voluntario pero también privado, capturamos eso”.

El sistema prototipo, tal como existe ahora, se parece a un auricular parecido a los de los agentes de atención al cliente de un centro de llamadas. Pero en lugar de un micro que se posiciona frente a los labios, se adhiere a la cara y el cuello, donde un grupo de electrodos captan las minúsculas señales eléctricas generadas por los sutiles movimientos internos del músculo que ocurren cuando hablas en silencio contigo mismo. El dispositivo se conecta a través de Bluetooth a una computadora, que luego se comunica con un servidor que interpreta las señales para determinar qué palabras articula el usuario en su cabeza.

Lo dices sin decirlo

El aparato está en sus primeras etapas de prototipo con muchos errores que resolver y muchas mejoras que hacerle, según sus creadores, pero podría ser una herramienta para personas que tienen dificultades para moverse, por ejemplo quienes padecen de esclerosis lateral amiotrófica, como fue el caso del científico Stephen Hawking.

El objetivo de todo esto es seguir “combinando humanos y computadoras”, dice Kapur. Cuanto más estrechamente interactuamos con las computadoras, más podremos aprovechar sus puntos fuertes, como obtener rápidamente ayuda con un problema matemático o una traducción, sin tener que levantar la vista de su trabajo y hacer clic, tocar o escribir.

O un usuario podría simplemente cambiar el canal en el televisor o de vídeo en la computado sin siquiera moverse. Las posibilidades son grandes para este tipo de dispositivos, dice Kapur, y esperan poder seguir avanzando en su desarrollo.

 

 

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