Argentina cortó la exportación de electricidad hacia Uruguay
No hay otras motivaciones, dijo a LA REPUBLICA una fuente oficial relacionada con el tema.
La escasez de generación eléctrica tiene diversas explicaciones y en sectores productivos privados se señala que el gobierno de Néstor Kirchner no previó con suficiente antelación los cuellos de botella que se iban a generar entre otras razones por el proceso de reactivación económica que ha hecho crecer la demanda.
Para la Fundación para el Desarrollo Eléctrico (Fundelec), «la capacidad operativa del sector –que lleva más de cinco años sin recibir nuevas inversiones– no se encuentra en condiciones de atender el aumento de la demanda prevista para el corto plazo».
Según el análisis de esta entidad privada, a los problemas de la generación se agregan serios escollos en el transporte que tiene «varias líneas saturadas y una insuficiente capacidad de transformación que impiden el máximo aprovechamiento de las usinas en actividad».
«Este año el sistema eléctrico comenzará a mostrar las limitaciones propias de una industria que ha sufrido una parálisis en las inversiones frente a una demanda que creció un 23% entre 1998 y 2003″, señaló la fundación privada que agrupa a técnicos, empresarios y profesionales del sector. El análisis destacó que «en la última década, el sistema eléctrico fue capaz de atender satisfactoriamente un aumento acumulado de la demanda de casi el 62%. Pero, ahora el sistema no está en condiciones de ofrecer un servicio seguro y sustentable».
La falta de lluvias ha incidido en una escasa hidraulicidad, o sea, una caída de la oferta generada por las grandes represas, entre ellas, la de Salto Grande que se conecta con Uruguay. Además, y aquí pueden conjugarse factores de presión empresaria, ha bajado la disponibilidad de gas que alimenta la generación térmica.
Los expertos sostienen que hay gas suficiente por lo que la caída de la disponibilidad sólo puede atribuirse a formas de presiones por parte de los grupos privados, en gran parte controlados por empresas españolas que quieren apurar la definición de nuevas tarifas.
Por la carta de intención con el FMI que está en trámite de aprobación, para el 1 de mayo, se autorizarán el incremento de tarifas para los grandes consumidores, bajo el supuesto que los aumentos no afectarán a los usuarios comunes. El mes pasado se habían anunciado esas trepadas pero no fueron todavía autorizadas, como se ve.
En condiciones normales, tanto las centrales hidroeléctricas, como las térmicas podrían atender sin grandes contratiempos el crecimiento de la demanda durante 2004. Los problemas recién aflorarían en 2005 y con mayor intensidad en 2006.
Pero lo real es una mala hidraulicidad y una escasa disponibilidad de gas. La generación no puede satisfacer la totalidad de la demanda antes que llegue el invierno y las restricciones ya se sienten tanto con las exportaciones como algunos grandes consumidores del sistema de «servicio interrumplible», que es aquel donde los cortes están previstos por contrato.
El estudio privado consignado dice que el sector eléctrico requiere de un desembolso anual de 1.000 millones de dólares para poder atender las necesidades de mantenimiento y expansión y que una escasez prolongada de gas agravaría los problemas operativos de las centrales térmicas que aportan más del 40% de la producción total del sistema.
Se entiende que habrá pedidos de uso moderado de energía y cortes de suministro. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad