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Vecinos de Cardal instalan vivero de especies nativas para restaurar el monte nativo

Habitantes de esta localidad de Florida están desarrollando un proyecto para reinsertar especies nativas en los márgenes del embalse Paso Severino, una de las principales fuentes de agua potable del país.

Foto: uy.undp.org

Integrantes del Vivero Plantas Nativas Cardal Foto: PPD

Con el fin de elevar la conciencia ambiental de los vecinos, habitantes de Cardal, una localidad al sur del departamento de Florida, instalaron un vivero para reproducir especies locales que, una vez listas, serán sembradas en las orillas del embalse Paso Severino.

Este pequeño pueblo que tiene apenas unos 1.200 habitantes, alberga una de las mayores reservas de agua potable del país, por lo que resguardar sus márgenes es de vital importancia para el abastecimiento en el futuro cercano.

Este proyecto, desarrollado por la Sociedad de Fomento de Cardal, tiene además como fin restaurar el monte nativo de la cuenca del Río Santa Lucía, y recibió el apoyo del Programa de Pequeñas Donaciones, impulsado por el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA), con la participación del Ministerio de Turismo (MINTUR), implementado por el PNUD, ejecutado por UNOPS, con el apoyo de la sociedad civil y la Universidad de la República y financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), el MVOTMA y el MINTUR.

Restauración del monte nativo

La tala indiscriminada de los bosques nativos de la zona, sumado al uso excesivo de agroquímicos y el uso no adecuado del suelo han sido determinantes a la hora de llevar a cabo este proyecto denominado “Vivero Plantas Nativas Cardal”, de acuerdo a sus gestores.

“Consideramos necesario reforestar el monte nativo de la zona como medida de contención frente a un mal uso de la tierra que lo rodea y la contaminación del agua”, explicó Gerald Atrio, coordinador del proyecto. “Teníamos, además, un local con amplio terreno y gente con ganas de capacitarse”, agregó.

Muchos de los árboles, arbustos y plantas originarias que querían reinsertar eran difíciles de conseguir en los viveros locales, contó Atrio, por lo que tuvieron que entregarse a la labor de buscarlos de forma exhaustiva.

El recinto erigido tiene hoy una extensión de 400 m² y cuenta con un invernáculo de 48m². Hasta el momento la agrupación ha producido más de 6.000 ejemplares de flora nativa.

Además del eje central de la iniciativa, brindan charlas y talleres en centros educativos de todos los niveles en las localidades aledañas, y se les entregan a los estudiantes pequeños ejemplares de las especies nativas para que los planten.

Atrio destacó varios aspectos positivos del proyecto: “lo que veo día a día y comparto con los compañeros del vivero son las ganas de hacer las cosas bien y saber que estamos llevando adelante algo que tiene futuro”.

“No nos vamos a sentar en la sombra de los árboles que estamos plantando. Serán los otros que vienen detrás nuestro los que se beneficiarán. Somos parte de una pequeña comunidad que está cuidando el agua que va a tomar la mitad del país”, concluyó

 

 

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