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De la Hambruna, las lechugas y lechuguines

ollas2Segunda parte

Estamos en Los Palomares (San Martin y Aparicio Saravia) llegamos con la cámara de Adriana Rivas (No hay ningún parentesco) para el Noticiero de Canal Doce, que me pidió ingresar al barrio.

Nos encontramos allí con la mayor concentración de gente, comenzamos un diálogo donde ellos me explicaban lo que hablamos todos los días “hay mucha hambre y dolor”.

Cuando llego mi turno, les dije: “Hermanos, no pueden hacer esto, por favor llamen a los gurises y dejen los palos que no es la solución. Yo los entiendo y tampoco es solución traer alimentos, pero es lo que yo puedo hacer, soy tan nadie como ustedes, pero tenemos más amigos de los que pensamos, estos alimentos que les hemos estado trayendo, son adelantos que vienen de una cadena de supermercados, mientras que esperamos la autorización oficial para lograr que la ayuda sea organizada.

La Gerencia de una Empresa de refrescos nos proveerá una gran cantidad de alimentos, la Señora d’Arenberg organizo para que a la entrada de la Exposición Rural depositen un kilo de alimentos no perecederos y nosotros con Ostolaza, Darío Rodríguez, Pacheco, Cardacio y hasta Víctor Hugo Berardi del basquetbol, vamos puerta a puerta en los barrios de los ricos, pidiendo un kilo todos  los fines de semana. Por favor, les toca ayudar a ustedes, vamos a calmarnos que todavía nos van a matar a algún guris”.

El oveja, de campera de cuero marrón, compañero ex COMCAR, dijo: “Tiene razón vamo pa las casas”.

Les dije: “Vuelvo a la Radio y Adriana se va al Canal, quiero decirle a la gente que tenemos un compromiso, quedan Pelusa (de Isla de Gaspar y Larravide) y el Manzana (del Borro) como coordinadores”.

A la nochecita la calma volvió a tenderse, pero no como un manto de olvido sino de alerta y esperanza.

Eso nos dio respiro y recorrimos distribuyendo alimentos desde los alrededores del Trócoli a Cerro Norte, al Cerro Profundo hasta llegar a Santa Catalina. En el pasaje de vuelta el Merendero de Doña Ramona, Cachimba del Piojo, esqueletos de fabricas donde se agolpaban seres humanos, por Garzón hasta La Paz y hasta Corfrisa en Las Piedras, por el este la Chancha, Chacharita de los Padres, el Monarca, el Gallo hasta llegar a Pando.

El Padre José ya no estaba en Tacurú, pero contábamos con su apoyo solidario y la ayuda permanente y militante de los Padres Rodolfo y Guido.   

Un par de días después, me avisaron de la proveedora de alimentos, al cumplirse un año del Cuartelillo de Bomberos en el Borro, que la Empresa había colaborado en su construcción, el festejo iba a ser una gran olla en un contenedor y durante un mes se serviría a todos los vecinos.

Efectivamente días después, se colocaron en un contenedor, grandes ollas donde personal del ejército accionaba los alimentos que humeaban con aroma a guiso, cautivando las panzas y los corazones de quienes allí estábamos.

Se formaban colas de varias cuadras de comensales esperando turno con un plato en la mano.

Esa vista si bien reconfortaba, desgarraba, porque también era una foto del incordio de la injusticia.

En las esquinas estaban ubicados “roperos policiales”, puesto que se decía que habría vandalismo.

El Manzana habló con el Ministro del Interior, el Escribano Guillermo Stirling, un hombre correcto y caballero,  le pidió que retirara los dos  “camiones de guerra”, asegurándole que con los inspectores de tránsito y la sociedad civil bastaba, porque el barrio iba a dar una muestra de la educación del pobrerío.

Stirling lo escucho, tuvo una conversación con uniformados y los “roperos” se retiraron.

Después viendo la movilización de ex reclusos junto a las madres y abuelas le comentó al Pastor Manzana “Yo soy agnóstico (al estilo de Sanguinetti pensé yo) pero si Dios hace este trabajo en las cárceles, dígale que me pongo a la orden”.

Nuevamente brillo el sol que secaba lentamente las gotas de rocío de las lechugas esplendorosas.

Los almacenes abiertos y un concierto de risas de niños jugando por las calles, era la música del Borro y Los Palomares.

La llegada de los lechuguines

Al mediodía junto a personalidades que concurrieron a servir los platos, recuerdo el abrigo de pelo de camello de Restano, una nube de flashes, cámaras y micrófonos se concentro en el Borro.

Yo estaba prevenido, porque días atrás un alguien con micrófono me preguntó qué opinaba de un posible nombramiento del General Galarza para atender la situación de todos los Asentamientos.

Le conteste: “Yo no lo conozco, he oído que es una persona bien conceptuada, pero no creo que sea buena idea que venga a los Asentamientos como un acto de Gobierno”.

A la noche veo en un programa que trataba el tema y que mencionaba varias veces al General Galarza, mi opinión había sido editada y solo aparecía al aire lo del recuadro: “he oído que es una persona bien conceptuada

Continuara…

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