Tiene la palabra

Garao fue convertido en un páramo

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Hace más de cuarenta años, un impulso juvenil me hizo emprender una odisea para quien hasta entonces había vivido en un hogar clase media montevideano.

Con mi flamante título elegí una escuelita del departamento de Cerro Largo, cerca del arroyo Garao, pequeño afluente de su gran vecino: el río Tacuarí.

Allí viví años duros y también los más fermentales y enriquecedores entre mis inolvidables «garaítos», cerca de 50 gurises que me enseñaron –por ejemplo– a apreciar el valor de las cosas humildes, esas que los ciudadanos solemos no valorar por tenerlas al alcance de la mano. Y donde sembré amistades cuyos frutos sigo cosechando todavía.

Con muchas ganas y poca experiencia, afronté una ímproba tarea: procurar cumplir con el programa de Primaria de 1º a 6º. Había chiquitos que debutaban sin haber visto un lápiz en su vida; algunos se anotaban semanas después de iniciadas las clases o faltaban porque tenían que ayudar a sus padres a cosechar boniatos o porque el barro les impedía atravesar los campos. ¿Y los mayorcitos?: allá en el fondo, luchando con el «problema» que les había anotado en su pizarrón. Mientras, los de 3º y 4º buscaban palabras graves que luego ordenarían alfabéticamente y…

Esa Escuela Rural Nº 15 de Garao había tenido dos maestras (Mariana de Melo y Gladys Méndez) hasta el año anterior, pero para ahorrar unos míseros pesos se eliminó un cargo. ¡Claro! ¿Cómo habría de malgastar dinero el Estado pagando un maestro «de más»? Evidentemente, la miopía gubernamental es congénita en nuestro país.

Agreguemos –por si alguien lo ignora– que la labor de los maestros no comprende sólo el horario escolar. Pero en el caso del maestro de escuelas rurales la atención social, la preparación del material didáctico para tan diversas clases, la corrección de los trabajos, las visitas a los hogares, las reuniones con la Comisión de Fomento, la preparación de festivales para obtener recursos, son enfrentados a menudo por un solo docente. Lamento haber hablado de «miopía» en el párrafo anterior; debí decir: «ceguera total».

Por ese entonces, la línea férrea Montevideo-Río Branco (unos 450 km) pasaba cerca de nuestra escuela. Dos viajes diarios de motocars nos unían con todas las ciudades, pueblos y paradas de ese largo trayecto, transportando trabajadores, encomiendas, periódicos, medicamentos, estudiantes, familiares de visita, etc. también «corrían» convoyes de carga, ganado, cereales, combustibles, maquinarias agrícolas, mudanzas. La parada de Garao estaba a 424 km de Montevideo. Cerca, a menos de una legua, el pueblo Paso del Dragón era la metrópoli lugareña, porque contaba con Juzgado, Comisaría, Correo y la estación ferroviaria Plácido Rosas a pocas cuadras de distancia.

Como quiero muchos aquellos lugares y guardo por ellos recuerdos imborrables, me propuse visitarlo y hace unas semanas anduvimos por allí.

Yendo por la Ruta 18, apenas cruzado el Tacuarí hallamos el camino que nos condujo a Dragón, que ahora tiene apenas 300 habitantes, agonizante desde que le hurtaron el ferrocarril, órgano vital de su existencia. Aislado casi del mundo, sufre «un destino que no elegimos ni merecemos», como nos dijo don Darío Silveira, amable anfitrión que tuvimos la fortuna de conocer allí.

Volvimos a la Ruta 18 y unos quilómetros más al norte un camino casi intransitable nos condujo hasta Garao. Imposible reconocerlo. El nuevo local de la Escuela Nº 15, que por 1958 empezamos a impulsar con el invalorable aporte de la maestra Judith Lémez y el patrocinio de la Escuela Grecia de Montevideo, para reemplazar el mísero ranchito, hoy tiene 5 (¡cinco!) alumnos. Allí está, solita en medio del campo arrasado, dado que los ranchos, que antes abundaban, fueron abandonados por sus moradores y el tiempo se encargó de demolerlos. Actualmente, la población total de Garao no supera las 15 personas.

Familias arraigadas allí por generaciones, como los Caetano, Arismendi, Morales, Da Silva, Almeida, López, Pereyra, Calvetti, Andrada, emigraron para tratar de sobrevivir en localidades cercanas como Río Branco o Treinta y Tres. Otros, como los Laluz y los Bejérez, se desparramaron por Montevideo y Buenos Aires. Mirna y Walter Feijó dieron un salto mayor: viven en USA. ¡Qué lamentable! Tierra capaz de alimentar mucho más gente, expulsa a los pocos que allí vivían.

La topografía del lugar cambió por razones naturales y otras muy diferentes. Por ejemplo, las vías férreas, que aún se mantienen esperando la resurrección del ferrocarril –y que recorrí muchas veces, a pie, de Garao o Dragón –estaba bordeada por añosos eucaliptus, que fueron talados por orden de cierto político de cuyo nombre no quiero acordarme. ¿Dónde fue a dar el dinero obtenido por la venta de esas miles de toneladas de eucaliptus? Acertó usted.

Sin embargo, no todo fue negativo en nuestra visita a aquellos lugares. En Paso del Dragón nos saludamos con varios muchachos trepados en postes y pretiles, colgando banderas tricolores exigiendo «Â¡No a la venta de Ancap!».

¡Albricias! no todas iban a ser sorpresas tristes. Hace 40 años, en aquel lugar, un rechazo a la opinión de blancos y colorados, era inimaginable.

Esos jóvenes liberales me parecieron símbolos de un Uruguay mejor, solidario, fraterno, sin garaítos huyendo de su tierra. ¿Será posible?

JULIO A. TORRES – CI: 560.304-3

 

Me extraña que una abogada no crea en la Justicia

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

En carta publicada el día 19 de febrero de 2004 la doctora Nancy Mabel Arambel Quiñones se siente agraviada porque la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay defiende a uno de sus funcionarios que había sido destituido por el Directorio del Banco de la República Oriental del Uruguay.

No voy a contestar sobre el agravio que hace a la Asociación, a la que conozco por haber sido bancario desde el 3 de mayo de 1960, pues ello lo harán sus dirigentes salvo que estimen que no agravia quien quiere sino quien puede.

En cambio sí voy a referirme a cuando la profesional lectora, que hace una defensa del secreto bancario establecido por la dictadura cívico-militar para permitir el lavado de dinero, dice sin nombrarlo que Rovella violó el secreto bancario indicando que clientes del Banco retiran dinero.

Extraña que una profesional del derecho no crea en la Administración de Justicia de nuestro país, puesto que el Banco denunció penalmente a su funcionario y la Justicia en primera instancia no encontró mérito que pudiera establecer la culpabilidad de Rovella y por lo tanto debe ser considerado inocente, salvo que alguien demuestre lo contrario.

Saludo a usted muy atentamente

GREGORIO ARSLANIAN – CI: 879.061-7

 

Al señor Ademar Collazo Rey

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Estimado señor con mi mayor respeto me dirijo a usted, ya que he leído su carta publicada el día 18 del corriente, que habla del término asesinos utilizado por el señor Abreu.

En primer lugar, le informo que soy blanco, pero no de los de ahora que se dicen blancos, y que están totalmente alejados de lo que es blanco de verdad. Yo, así como mi familia, blancos saravistas de pura cepa, razón por la cual obviamente somos votantes del Encuentro Progresista hace varios años, ya que no nos sentimos identificados en absoluto con los «blancos» de h
oy en día, por definirlos de alguna forma, con algún color en este caso.

A lo que voy, es que como Ud. bien dice, la historia escrita por colorados, obviamente, estimado señor, siempre fue parcial y tergiversada, para conveniencia de su partido, y como se ha demostrado a través de la historia de nuestro país, siempre se pretendió por vuestra parte cambiar los sucesos de acuerdo, lógicamente a vuestra conveniencia.

Por esta razón, me basta con recordarle que existen muchos libros escritos por autores extranjeros totalmente imparciales, en los cuales queda de manifiesto quienes fueron los más notorios «asesinos» en la historia de nuestro país. Pero creo no es necesario echar mano a esos libros, sino que basta con recordar a Fructuoso Rivera, a su hermano Bernabé (no sé quién fue más asesino de estos dos), a Venancio Flores, entre otros, así que estimado señor, me permito sugerirle que no se base solamente en escritos por colorados, ya que estará leyendo hechos que muy probablemente están más que alejados de lo que realmente sucedió en nuestra historia.

Le envío mis mayores respetos.

NELSON ALFARO – CI: 1.678.371-9

 

Fútbol y academias de periodismo deportivo

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

De la misma manera que la abundancia de jugadoras de fútbol generan un exceso por demás conflictivo -donde irán a jugar dentro de la mediocridad financiera de los clubes- también se está generando un rubro que imperceptiblemente y casi sin destaque juega en contra de los intereses de los jóvenes que encandilados por una supuesta profesión en auge, destinan sus pesos a escuelas de periodismo deportivo.

Veamos, el periodismo siempre ha sido una profesión llena de mística y aureolada por la significación de ser protagonista, sea con un micrófono, delante de una cámara o por la posibilidad de escribir en algún periódico.

En ese sentido han proliferado las academias particulares de periodismo deportivo, no otro tipo de periodismo que exige determinada coordenadas de estudio y selección, que no están destinadas a otro lugar que no sea la Universidad de la República.

Periodistas en actividad han concretado la posibilidad de aumentar ingresos mediante cursos que apuntan a aglomerar jóvenes que faltos de otra posibilidad, encaminan sus pasos a dichas academias que además sugieren un futuro venturoso en la medida en que el fin será trabajar en los distintos medios.

Aparentemente todo en regla y con el mejor sentido; mientras tanto uno se pregunta ¿en qué medios?, cuando por ejemplo las radios que se dedican al fútbol -único deporte vaya de paso  que surgiría con posibilidades dentro del medio, tienen sus equipos ya completos, tanto en emisiones de radio como en corresponsalías escritas, cuanto menos en los menguados programas televisivos dedicados al fútbol, que se pueden contar con los dedos de la mano. En los últimos días se ha publicitado una infinidad de despidos de los distintos medios, hecho que no augura mucha esperanza, para quienes encaminan sus pasos a destinos que ni los mismos responsables de los cursos, los tendrán muy claros.

Creo que es hora de que se tome en cuenta dicha situación, para que una buena parte de la juventud piense seriamente adónde dirigir sus pasos en un momento del país donde no aflora con fluidez las posibilidades de trabajo. La realidad que se vive a nivel futbolístico, con conflictos serios en materia de ingresos de miles de jóvenes futbolistas, que apenas viven con miserables salarios, no amerita tanta euforia, de parte de quienes por ser conductores de la opinión pública, y detentar los medios de comunicación, tendrían la obligación de no vender espejitos de colores, aprovechando una cierta inocencia de jóvenes que ante la ausencia de otros tipos de espejos, se juegan al resplandor superfluo del periodismo, en un país donde hoy día dicha profesión se ve cada vez más perjudicada.

Agradecido por vuestra deferencia los saluda atentamente.

CI: 885.911.8

 

La depredatoria conducta humana

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

La semana anterior viendo el programa «Comunidades Atlánticas», que se emite por TV LIBRE contemplé horrorizada la manera en que un pescador de Cabo Polonio narraba cómo mataban a los lobos marinos porque según él éstos son depredadores; siendo que ese lugar es el hábitat natural de estos animales, en todo caso depredador y sanguinario es el que comete semejante atropello.

Ruego a la Sociedad Protectora de Animales de Rocha y a la filial Greenpeace en Uruguay que tome con urgencia cartas en este asunto.

Sabiendo que usted es una persona sensible ante temas de esta naturaleza, espero la pronta publicación de esta misiva.

Le saluda atentamente

MARIA VIOLETA BRUNINI ROSSANO – CI 2.713.237-5

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