GRATOS ESPECTACULOS SIGUE DEPARANDO EL CONCURSO DE CARNAVAL

Diablos Verdes apuesta a ganador

A primera hora en la etapa del lunes actuó la revista Rebelión, una agrupación que desde sus comienzos se afilió a espectáculos, procurando siempre un mensaje social sutil y de buen gusto. Tal es el caso de la versión 2004 de la revista.

Sus bases más sólidas están en un muy bello, ágil y bien trabajado cuerpo de baile, que genera cuadros muy atractivos.

También en voces solistas de gran jerarquía que se acoplan con general corrección en el coro y en la actuación.

Eduardo Outerelo y Horacio Rubino son los libretistas de la revista que plantea la «Plazamor», idea original de Outerelo y Laguna, generándose toda una serie de encuentros y desencuentros entre los habitués de la Plaza que ambientan cada uno de los cuadros.

El espectáculo resulta por lo general altamente disfrutable no obstante acusar algunas dificultades en ciertos pasajes corales.

También entendemos que la utilización de luces cálidas pero con poco poder lumínico a lo largo de la casi totalidad de la actuación, conspira contra la brillantes general de la propuesta, sumiendo el escenario en un marco por momentos algo lúgubre.

Los destaques más importantes a mi juicio en materia coral son sin establecer orden de prioridad, Natalia Vega, Lilián Rodríguez, Luis Conti, María Victoria Riñon.

Se desempeñan con acierto Alvaro Acerenza, Ignacio Bissi, Camila Piccolo y Andrés Pastorini.

Correcta y atractiva, la actuación de Rebelión, que deberá no obstante poner especial cuidado, habida cuenta de la potencia vocal de sus cantantes, en particular los registros más agudos, del volumen general de la amplificación, evitando manifiestas dificultades de audición del público, pero también del jurado.

¡Bohemia corazón!

A segunda hora volvió La Bohemia al concurso, coreando aquel Bohemia corazón de su triunfo de 1987.

Con un plantel de prestigiosas figuras murgueras, donde el caudal de voz ha sido seguramente un elemento determinante a la hora de la selección, habida cuenta del planteo general del espectáculo.

La dirección escénica y arreglos corales está a cargo de Jorge Velando, trabajando al frente de un plantel de voces muy potentes a las que le saca el máximo, haciéndolos cantar «al mango».

El producto final es la reaparición en el escenario, un estilo murguero que demuestra su plena vigencia y que hace delirar a un público que gusta y disfruta de él.

Rafael Correa es indiscutidamente el líder del estilo, como sobreprimo fenomenal, junto a un muy buen trabajo de Gerardo Esmite y al que se suman Jorge Velando y también, pese a su lugar en la cuerda de primos, Claudio Rojo, aportando, además de su dotes histriónicas, una no menos portentosa voz.

La presencia de Walter Brilka nuevamente con una gran actuación humorística, se transforma en el centro de la atención del público que festeja entre carcajadas, sus siempre oportunas y divertidas intervenciones. Cuenta como compañero de ruta en busca de la risa nada menos que a Claudio Rojo.

Los libretos de la murga son responsabilidad de Marcelo Gerosa, aportando un buen material para el trabajo de la murga.

La Bohemia salvó seguramente con un alto puntaje esta participación, estrenando director responsable, en esta oportunidad Alfredo Jaureguiberry.

El esfuerzo económico de montar este plantel, además de dotarlo de una presencia muy atractiva en vestuarios y maquillajes, responsabilidad de María Azián y Jose Luis Tato en vestimentas y José Dorta maquillando, entendemos se vio recompensada por el resultado alcanzado en su debut.

A las risas con Joker’s

A tercera hora volvió al concurso humoristas Joker’s. Durante un cuarto de siglo enarboló el eslogan del «nuevo estilo de humor».

Más allá de lo efectivo que el mismo haya sido en cada oportunidad, a veces mucho otras no tanto, lo incuestionable de Joker’s es que apunta siempre a la renovación y a la creación.

Joker’s logra muy buenos pasajes de humor que el público disfruta a pleno. Tal cual ha sido la característica de Joker’s por mucho tiempo, arranca «pegando duro» en materia de risas, postergan do la formal presentación del grupo, en base a cantos y bailes.

Se plantean dos humoradas bien diferentes entre sí, como «La Conga del Congo», que tal el título sugiere se desarrolla en la selva, dando pie a la participación de los más variados personajes.

Allí están desde un periodista identificado como Jorge Da Nata, hasta las de Terminestor, Chuco Norris, Tarzán, Jane.

La segunda humorada titulada «Pa dejarlos pegados», encara una temática cotidiana y claramente inspirada en el año electoral con las presencias de Larrañaga, Millor, «Pancho roto» y entre otros, un desopilante pastor brasilero muy disfrutable encarnado por Marcelo Tuala.

El elenco de Joker’s es muy parejo, destacando nuevamente la actuación de Marcelo, del propio Walter o de Miguel, como vitales soportes del espectáculo.

Joker’s vuelve a cantar muy bien, siendo este rubro muy bien cubierto, al igual que el de vestuarios.

Difícil y cada vez más, la categoría de humoristas, que para beneplácito público y complicación para el jurado, se plantean propuestas muy disímiles.

Diablos Verdes, notables

El cierre tuvo toda la espectacularidad y la emotividad de la presencia de Diablos Verde, el gran convocante de la jornada, responsable de las entradas agotadas desde temprano.

Diablos se ha transformado en un verdadero imán de multitudes en sus presentaciones en el Teatro habida cuenta de la jerarquía de sus presentaciones que ha determinado que sea en las últimos tiempos, uno de los grupos más laureados.

No fue en balde la espera, por el contrario, resultó la confirmación nuevamente de una gran actuación que volvió a sacudir las fibras más íntimas de la emoción colectiva y comprobó palmariamente la vigencia murguera de Diablos, una murga comprometida desde siempre con la gente, que conjuga una presencia plástica sumamente atractiva, con coro impecable para el que no valieron problemas de amplificación, cantado en forma estupenda, clara y cautivante.

Analizar en detalles la actuación excede largamente nuestras posibilidades de espacio.

Baste entonces decir, que celebramos haber sido partícipes de este gran trabajo de Diablos, que nos conmovió con su canto atildado y vital dirigido magistralmente por Andrés Atay, con muy buenos libretos de Leonardo Presiozi.

También la significación de Charli Alvarez o José Dorta como figuras destacadas, actuando junto a un plantel, en el que hacer distingos, pude resultar una imperdonable injusticia.

Diablos está nuevamente en carrera con el objetivo indisimulado de una nueva consagración, para la cual presentó, muy sólidos argumentos. *

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