Una fiesta inolvidable
Una gran preocupación, particularmente en las autoridades comunales, se fue gestando a partir de la gran cantidad de comparsas que se inscribieron para participar en este nuevo desfile de Llamadas que superó largamente las previsiones y llevaban, de un máximo previsto de treinta comparsas, a cuarenta y cuatro, que en definitiva fueron las que desfilaron. Habida cuenta de los tiempos previstos para el recorrido y lo que en su marcha incide cualquier atraso o irregularidad al paso de las agrupaciones, sólo una coordinación muy precisa, tanto en la largada como en el trayecto, podía lograr un desfile fluido y sin trabas. A este logro se apuntaron todos los esfuerzos y efectivamente se alcanzó la meta, con un éxito inimaginable. Todo en tiempo. No solo no hubo atrasos sino que, por el contrario según el cronograma, la última comparsa en ingresar lo hizo casi quince minutos antes del horario establecido, en un hecho absolutamente sin precedentes en la historia de las Llamadas. Si a este exitoso dispositivo agregamos la entrega puesta por los participantes y en especial el brillo y hermosura del despliegue de la totalidad de las comparsas, cargadas de color, de creatividad en trajes y coreografías, de cuerdas de tambores absolutamente estupendas, tenemos la sólida base del fenomenal desfile de Llamadas de la noche del viernes, sin lugar a dudas, el más atractivo y disfrutable que en lo personal recordamos, en muchos años.
Como complemento o tal vez como corolario de esta notable conjunción de organización y calidad artística de las comparsas, el público que en un número también sin parangón se volcó a la vera del recorrido de las Llamadas, generó una corriente de adhesión vibrante y reconocida para con el esfuerzo de los comparseros, transformándose en parte del gran espectáculo.
Por si fuera poco, la fiesta, que tuvo una duración de aproximadamente nueve horas, entre la partida del primer grupo y del último, transcurrió sin incidentes de significación, constatándose a todo lo largo del recorrido, una comunión conmovedora entre público y conjuntos, que hizo en definitiva más brillante, un desfile de Llamadas, que se inscribirá en la mejor historia de la gran fiesta del tambor.
Es hora de felicitar sin reservas a la organización, incluyéndose en ella a todas las dependencias comunales participantes, Turismo, Inspección General, Tránsito, Prensa, directores y funcionarios, que cumpliendo una labor sacrificada, anónima y sin desmayos, resultaron el factótum del éxito. Cabe igual reconocimiento a los más de seis mil comparseros que desfilaron, por su compromiso leal y desinteresado, en particular para con la gente, brindando una gran demostración de calidad artística y generoso esfuerzo de adhesión al gran evento.
También a la guardia policial a lo largo del desfile, que colaboró decididamente con un despliegue discreto pero firme, en el mantenimiento del orden evitando y disimulando provocaciones.
Las Llamadas 2004 ya son historia, absolutamente luminosa, espléndidas. Es momento más que oportuno de pensar en las del próximo año, con la certeza de que se puede… y vaya que se puede. *
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