Escrito por: MANUEL FLORES SILVA (*)
La interactuación de estos dos fenómenos Ârealidad atroz y elites descalificadas cambiará al paÃs. En los diarios del 15 de julio del ParÃs de 1789 no decÃa “ayer empezó la revolución francesa”. La providencia Âque todo lo sabe y que juega perpetuamente a escondernos el destino pone a funcionar mecanismos de precipitación histórica sin que suela advertÃrselos en su profundidad. También la providencia se divierte en que la trayectoria de las evoluciones tomen frecuentemente caminos diferentes a los previsibles, dejando al ser humano desguarnecido de previsiones y en necesidad de responder frente al destino. Y con la libertad de hacer una gran cosa o un gran mamarracho. Que de las dos cosas sabemos hacer en este paÃs.
Todo cambiará. Para empezar por algún lado, ello ocurrirá con los prestigios. Los códigos de prestigio del “establishment” Âesa parte del sistema que quiere que el statu quo de sus privilegios permanezca y que nada cambie se están desmoronando. Los estudios jurÃdicos y contables, por ejemplo, complicados en las actividades que han hecho del paÃs la caja secreta del dinero de la corrupción regional, ya no serán los portadores del bien-pensar de una “city” que ha devenido en bochornosa. Las conductas mafiosas ya no están protegidas tampoco por aquello de que la gente no podÃa creer que su actividad fuera cierta. Los productos de una cultura empresaria degradada Âdesnaturalizados y desviados, derivados sea del puerto o sea de la pradera se vuelven contra natura a ojos de la sociedad.
El paquete del “bien pensar” pacato Âal servicio del mantenimiento de las peores prácticas en nuestra sociedad que se aposentaba en un sistema informativo desinformador (los canales abiertos montevideanos monopólicos, Búsqueda, El PaÃs, El Observador, El Espectador) y en periodistas generalmente de origen orejano pero domesticados hasta el servilismo, en intelectuales y en académicos estériles, estigmatizadores de todo lo que puede transgredir el orden actual, todo eso se está deslegitimando definitivamente en el seno de una sociedad uruguaya que los juzga por sus frutos.
Entre muchÃsimas aristas, asà lo demuestra, por ejemplo, la pobrÃsima actuación de los “analistas” y las empresas encuestadoras que se negaron hasta el final a reconocer que si tenÃa cuatro patas, manchas en la piel y cuello muy largo se trataba de una jirafa y, sin embargo, no descartaban que fuera mariposa. ¿Cómo no se va a deslegitimar un sistema de mediciones cuando una semana antes del referéndum, ninguna (quiero decir ninguna) empresa descartaba el triunfo del NO, el que estaba ya derrotado dos a uno? Histórico.
Algunas deducciones escolares sobre lo que pasó el 7 de diciembre vienen siendo increÃblemente desconocidas por los intelectuales amortiguadores (expresión que encierra una contradicción en sà misma). Por ejemplo.
1.- Es claro que Astori ha sido fuertemente derrotado, y el propio general Seregni Âhasta entonces su principal apoyo fue, luego del referéndum, al Congreso del Frente Amplio a apoyar la fórmula que llamó del “piloto y el copiloto”, esto es, de acuerdo a su nueva opinión, Vázquez-Nin. Este hecho es central porque, perdida la centralidad de la elección interna frentista ya que ha menguado la posibilidad de competencia en su seno, dicha centralidad se traslada a las elecciones internas de los partidos históricos. Astori anda lamentándose de no poder servir al sistema establecido-de-privilegios que ya lo tenÃa de estrella en su espacio televisivo. Es decir que lo que ocurrirá merced al 7 de diciembre es que en lugar de instalarse la defensa del “establishment” al interior del Frente Amplio, los uruguayos decidieron que se instale la crÃtica al “establishment” al interior de los partidos fundacionales. Eso revoluciona todos los conceptos.
2.- Es claro que, contra lo que decÃan los seudosabios, la derrota obliga a Sanguinetti a presentarse como candidato y no al revés como auguraban. Eso convierte la interna colorada no sólo en una interna central sino, además, en una interna polarizada, porque cientos de miles de colorados resisten la idea de un nuevo mandato de Sanguinetti. Esa ola en contra no la provocarÃan otros candidatos de su sector, tal vez. Pero tampoco serÃan capaces estos últimos, por el culto a la personalidad vigente en el Foro Batllista, de generar una ola positiva en sustitución de Sanguinetti. El lÃder del Foro Batllista se presentará porque ningún sector que ha tenido dos veces la Presidencia de la República y que ahora sólo convoca al 5% de los uruguayos puede, en su endeblez, cambiar de liderazgo sin que se le desmonte el tinglado.
Este carácter de la interna colorada es básico. Porque en una elección polarizada mueren los oferentes de matices y sobre todo los oferentes de matices al gusto del fomentado quietismo uruguayo: diferentes formas de hacer la plancha. La lista 15 no puede concurrir sola a la interna contra Sanguinetti porque, en realidad, lo que la oferta viene entonces a traducir Âdada la comunión entre el Foro y la 15 es un modo indirecto de votar a Sanguinetti o, mejor, votando la 15 usted vota al candidato a vicepresidente de la 15. Miles y miles de quincistas, sin embargo, lo último que harÃan es votar a Sanguinetti directa o indirectamente, por lo cual, la 15 no puede enfrentar sola el escrutinio público. Va Sanguinetti y va en fórmula cerrada con un quincista y todos juntos. Están retrasando el anuncio porque asà retrasan la fuga de votos y no le dan tiempo Âcreen a otras opciones a capitalizar la situación. Enfrentan asà el fin del mito de la invencibilidad de Sanguinetti y la nueva legitimidad de la renovación colorada.
En un plano más profundo del análisis debe anotarse que la percepción popular de la crisis y la condena a los valores con que se ha conducido la nave arrojarán, necesariamente, una nueva demanda. ¿Cómo es la demanda de conducción de la sociedad actual, castigada por la crisis y castigante de las cúpulas?
Es por sobre todas las cosas una demanda de racionalidad. La oferta polÃtica uruguaya de los últimos lustros se caracteriza por dos cosas: la irracionalidad y la esterilidad.
Es irracional el modo como se ha llevado adelante la propuesta económica ortodoxa, aparentemente racional. Un paÃs de tasas de impuestos y de tasas de interés ambas tan altas que hacen a las empresas inviables, conducido por sacerdotes de la economÃa ortodoxa neoliberal que aplican un recetario dado sin reparar en las consecuencias. Un paÃs luego lanzado a la improductividad y a la crisis social. Y la soberbia ortodoxa ignorando lo que pasa. Hay que saber dos cosas sobre los economistas ortodoxos. La primera es que los economistas en general no saben nada Ây se ufanan de ello sobre la principal variable de la economÃa, cual es la variable polÃtica. Si, por ejemplo, Lula hubiere tomado polÃticamente hacia la opción de polÃticas sandinistas, hoy toda la región estarÃa empantanada y los economistas anonadados. Todo ha sido posible a partir de la resolución de la variable polÃtica.
La segunda cosa que hay que saber sobre los economistas ortodoxos es que los únicos que han servido de entre ellos son los que han sabido que lo central es elegir dónde colocar la heterodoxia. Végh Villegas hizo crecer las exportaciones del Uruguay mediante heterodoxos “reintegros” a las exportaciones. Cavallo, cuando anduvo bien, manejó la tasa de cambio heterodoxamente. Andar acrÃticamente con el librito ortodoxo es una manera de ser un boniato.
Naturalmente, la gente Âque anda necesitada y demandando respuestas concretas vive un tiempo histórico en
que no se la puede manejar mediante el instrumento irracional por excelencia: el esloganismo. La izquierda, a nuestro juicio, hereda el pensamiento irracional de su antiliberalismo polÃtico y encuentra allà una carencia de su cultura polÃtica. No es ya que con esloganismo no se pueda gobernar. Con la crisis y la consecuente demanda de racionalidad que hacen los ciudadanos, con el esloganismo tampoco se puede ganar.
Tampoco el nacionalismo no liberal puede arrojar respuestas. Lo telúrico y raigal puede servir, en todo caso, para homenajear tubérculos Ânada más hecho en la propia tierra pero no para mucho más.
El liberalismo progresista tiene el desafÃo de llevar sobre sus hombros la única posibilidad que tiene el paÃs de responder con racionalismo a la demanda de un paÃs productivo. La idea de paÃs productivo es estéril desde el esloganismo y es estéril, también, desde el mero pensamiento telúrico. Por otra parte, la idea de una paÃs no productivo sólo se le puede ocurrir a tecnócratas que confunden racionalismo con recetarismo.
Mientras tanto, la nueva demanda de racionalismo de esta época dará por tierra con las tesis dominantes en nuestra historiografÃa, adicta al antiliberalismo y, consecuentemente, al irracionalismo. Y barrerá con las tesis dominantes en nuestra politologÃa, que suponen un inmenso esfuerzo para deformar el producto racionalista por excelencia, el Batllismo, ensandwichando al único Estado del Bienestar liberal de Latinoamérica entre la admiración a Latorre y a Terra, esto es, a los gobernantes que se apoyaron en las corporaciones que el Batllismo derrotó.
Ahora viviremos un neo racionalismo.
(*) Precandidato del Partido Colorado
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