Pediatras alertan sobre uso inconsulto de medicamentos antiobesidad para niños y adolescentes en Uruguay
La aprobación por parte de la Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos (FDA), del específico «Xenical», para su uso como medicamento para la obesidad en niños y adolescentes, mereció una advertencia por parte de la entidad que nuclea a los pediatras uruguayos.
El laboratorio Hoffman-La Roche, fabricante del Xenical, fue autorizado por la FDA, a incluir en sus etiquetas los resultados de estudios con niños para facilitar a los médicos la dosificación «exacta» para chicos de entre 12 y 16 años. Voceros del laboratorio calificaron el informe como una «buena noticia para los chicos que luchan por combatir la obesidad».
El Xenical, de venta en Uruguay, es uno de los tres medicamentos autorizados en Estados Unidos para bajar de peso. El específico, bloquea la capacidad del organismo para digerir las grasas a nivel del tracto gastrointestinal, inhibiendo una enzima que las procesa. Hasta un tercio de la grasa consumida, en vez de digerirse, es acumulada en los intestinos, y luego eliminada de forma natural.
A casi tres años de su lanzamiento, el Xenical ha probado ser efectivo en 15.000 personas testeadas en Norteamérica, las que redujeron en promedio un 11% de su sobrepeso. En el mundo, la obesidad es considerada una epidemia que afecta a 300 millones de personas, y que incide en buena parte de las patologías mortales que afectan al mundo occidental, principalmente.
Alerta en Uruguay
«El tratamiento de la obesidad en niños y adolescentes, debe ser personalizado, absolutamente individualizado, por parte del pediatra que le atiende», advirtió el presidente de la Sociedad Uruguaya de Pediatría. El doctor Alvaro Galiana, explicó que «la obesidad responde a múltiples causas: es, en definitiva una manifestación de diversas afecciones que pueden ir de lo emocional a lo endócrino. Por ello el niño o adolescente debe ser referido al pediatra, el que eventualmente hará las interconsultas pertinentes para cada caso».
El doctor Galiana relativizó interpretaciones que podrían ver al medicamento como una panacea, por el hecho de estar aprobado por la entidad sanitaria estadounidense. «El que este medicamente esté aprobado desde hace algún tiempo para los adultos, por ejemplo, no quiere decir que se lo pueda tomar como si fuera una aspirina. La aprobación de la FDA indica concretamente que no se han visto efectos adversos, dentro de un uso controlado», dijo. Agregó que «existe una diferencia entre decir que no ha sido nocivo y decir que está indicado: no ha tenido efectos negativos, pero en todos los casos, debe ser específicamente indicado, en el caso que hablamos, por un pediatra».
En cuanto a la pandemia de obesidad y su incidencia en Uruguay a nivel pediátrico, el especialista entendió que «aún no es un problema que el Ministerio de Salud Pública entienda aún como prioritario. No obstante, tampoco es para menospreciarlo».
Enfatizó finalmente, su recomendación a los padres o responsables de menores con problemas de obesidad, a encarar el tema dentro de un estricto marco de consulta pediátrica, más allá de cualquier información.
Enfermos de papas fritas
La decisión adoptada por la FDA norteamericana, coincide con el último informe en la materia señalando que el 15% de los niños y adolescentes de Estados Unidos, padecen de sobrepeso. La tendencia se expande a velocidad tan rápida que los especialistas han exigido medidas preventivas, en una sociedad donde las comidas hipercalóricas, mayoritariamente «chatarras», son el pan de cada día.
En el país de las hamburguesas con papas fritas, las pizzas, y el «fast-food«, la incidencia de la diabetes y las enfermedades cardiovasculares atribuidas en buena parte al sobrepeso, aumenta vertiginosamente. Algunas cadenas de estas comidas han debido disminuir las calorías de sus productos, ante la campaña de recomendaciones que hace peligrar las ventas.
La decisión para aprobar el medicamento en niños y adolescentes se basó en dos estudios que se extendieron por 54 semanas.
Durante las mismas, 357 niños que adoptaron una dieta baja en calorías y a los que se dosificó la pastilla tres veces al día, redujeron su volumen corporal significativamente, comparándolos con otro grupo de jóvenes a los que se suministró un placebo.
El medicamento presentó efectos colaterales «desagradables, pero parecen controlables», dijeron los técnicos. *
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