LA LLEGADA DEL 2004 GENERO EXPECTATIVA EN LOS URUGUAYOS DE CARA A LAS PROXIMAS ELECCIONES NACIONALES

Un multitudinario festejo para despedir a 2003 y recibir al esperanzador 2004

Luego de un 2003 para el olvido –léase recesión económica, desempleo, inflación, crisis, saqueo a los bancos y corralito financiero–los uruguayos tienen (tenemos) cifradas esperanzas en este 2004, año de elecciones nacionales.

Los festejos del último día del año comenzaron temprano, cerca del mediodía, en el tradicional Mercado del Puerto. Miles de personas abarrotaron sus intalaciones al compás de los tamboriles para brindar y comer a piacere.

Las bebidas, infaltable el cabezón medio y medio de Roldós, fueron el disparador para que el clásico reducto montevideano se transformara en una gran pista de baile.

En el lugar, este matutino pudo constatar la presencia de varios argentinos que hicieron un alto en el camino para seguir viaje a Punta del Este.

Martín, de 32 años, quien reside en Buenos Aires, fue uno de los tantos que no pudo escapar al encanto del Mercado.

«Llegamos ayer (por el 30) con mi novia para pasar enero en Punta del Este, pero decidimos antes darnos una vuelta por el Mercado», señaló el argentino, copa en mano, a LA REPUBLICA.

«No es la primera vez que vengo al Mercado del Puerto. Tiene un encanto muy especial. En Buenos Aires no hay un reducto como éste», manifestó el joven. Marisa, una uruguaya de 27 años, dijo esperar que este 2004 sea «un poco mejor» que el anterior.

«Mirá, para que este año sea mejor que el pasado, no hace falta que cambie mucho. Este año (por el 2003) fue una porquería. Varias de mis amigas se quedaron sin laburo y dos amigos tuvieron que emigrar a España. Fue un bajón. Pero ya está. Ya fue. Espero que el 2004 traiga cambios económicos y, sobre todo, políticos», enfatizó la muchacha.

Lamentablemente, lo que prometía ser una jornada de alegría y reencuentros terminó con algunos incidentes que opacaron la fiesta.

Promediando las tres y media de la tarde, por motivos que aún se desconocen, varias barras de amigos comenzaron a insultarse y empujarse, lo que, literalmente, terminó a los piñazos. Incluso, una casilla policial fue totalmente destrozada.

 

Noche tranqui, pero no tanto

Pese a que la mayoría de las familias prefirió reunirse puertas adentro, un gran número de jóvenes decidió salir a festejar por las calles montevideanas. Uno de los lugares predilectos fue, como todos los años, la rambla de Pocitos, donde pese al frío se congregaron miles de jóvenes a beber y divertirse. En la mañana de ayer, LA REPUBLICA constató que, al igual que otros años, la rambla y la playa de Pocitos lucía, por decirlo de alguna manera, repleta de botellas vacías, lo que la convirtió en un panorama desolador.

Los más madrugadores y deportistas, sorteando los «cadáveres de vidrio» desparramados en la rambla salieron a correr o caminar, mientras que los más veteranos, termo y mate bajo el brazo, sentados en el muro, observaban los restos del «espectáculo» de la noche anterior. Sin embargo, más allá de estos detalles, la que sí estuvo ocupada, y bastante, fue la Policía. En la madrugada del 1 de enero se registaron algunos hechos delictivos –desde robos, rapiñas, hasta heridos de armas blancas y otras–, lo que motivó que las emergencias de varios centros asistenciales debieran trabajar prácticamente toda la madrugada.

Fuentes policiales consultadas por este matutino, señalaron que, en su mayoría las peleas con heridos, se debió al «alto grado etilíco» de los protagonistas. También en las emergencias se debieron atender casos de quemaduras, sobre todo en menores, por el mal manejo de los fuegos artificiales. *

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