La maternidad no es un factor de incidencia en la deserción
Estos datos fueron aportados por el sociólogo Renato Opertti, coordinador del Programa de Mejoramiento de la Enseñanza Media y Formación Docente (Memfod) y surgieron de una encuesta realizada por el Instituto Nacional de Estadística.
Respondieron el cuestionario tres mil jóvenes de entre 16 y 20 años. Opertti destacó que la asistencia a la educación de las mujeres depende en gran medida del hecho de tener o no hijos y dijo que en el caso de las madres el 90% no asiste al sistema educativo, en cambio el 75% de las jóvenes que no posee niños concurre a algún centro de enseñanza media o universitario.
«Quiere decir que si la mujer de 16 a 20 años de edad tiene hijos, de cada diez aproximadamente nueve no están en el sistema.», apuntó el sociólogo.
Ante la pregunta realizada de por qué dejan de estudiar, se encuentran por igual dos respuestas: la materinidad y la falta de interés. «Los jóvenes no creen que estudiar les vaya a reportar un cambio importante en sus condiciones de vida (…) han perdido motivacionalmente la necesidad de estudiar», sostuvo el coordinador del Memfod.
Sobre el nivel de educación que poseen las adolescentes, el estudio reveló que el 100% de ellas –tenga o no hijos– completó la escuela primaria. Luego aparece que sólo el 65% de las jóvenes que son madres terminó el ciclo básico, mientras que el 85% de las que no tienen hijos culminó esa instrucción.
A la hora de indagar sobre el bachillerato, las respuestas resultaron alarmantes, pues de ellas se desprende que no hay ninguna mujer madre de entre 19 y 20 años (del universo definido) que haya completado la enseñanza media. Mientras que entre las que no poseen hijos – de la misma edad – el 19 % lo hizo.
Abandonan antes
«Nos preguntamos qué viene antes: ¿quedar embarazada y tener un hijo o dejar de estudiar? Yo podría decir que lo que está antes es dejar de estudiar y eso cambia la percepción del tema.», afirmó el sociólogo.
En este punto la encuesta mostró que el 80% de las madres que abandonaron los estudios – en la edad mencionada – lo hicieron un año antes o más de tener el hijo. Aquí Opertti señaló que «si pensamos en la edad promedio de estas jóvenes concluimos que dejan de estudiar a los 13 o 14 años de edad y a los 16 tienen su hijo; o dejan a los 14 y tienen el niño a los 15 años.» Por lo tanto, el coordinador del Memfod aseguró que el fenómeno de la deserción es previo al hecho de tener un hijo, ya que sólo el 9% abandonó el año en que nace su primer hijo, el 2% lo hizo un año después de tenerlo y un 8% se dejó dos años más tarde.
«La cifra de las que abandonan antes de nacer el hijo es 80% (…) en esa población la deserción estudiantil es mucho más fuerte que el hecho de quedar en situación de embarazo. El fenómeno de la deserción es muy fuerte porque la desmotivación por estudiar y la ausencia de proyecto educativo se gesta a edades muy jóvenes: a los 13 o 14 años de edad.», explicó Opertti.
Sobre el abandono de los estudios antes del nacimiento del primer hijo, la encuesta indicó que las mujeres de entre 16 y 20 años que pertenecen al quintil de más bajos ingresos, llegan al 82%. Este porcentaje cambia en sectores más altos, alcanzando el 67%. Posteriormente se ve que el 75% de las madres de 16 a 20 años integra el sector más bajo de ingresos. «Hay un fenómeno muy fuerte de reproducción de la pobreza por condición materna. Se trata de hijas de madres que no han completado más que primaria, que abandonan la educación antes de completar el ciclo básico y a su vez, es donde nacen los hijos que reproducen la pobreza y la marginalidad.», concluyó Opertti. *
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