Ejército: el último fabricante nacional

El Ejército uruguayo es el último fabricante nacional de pirotecnia en operaciones. Sus productos comenzaron a ser comercializados en el mercado hace pocos años con una característica: son vendidos y detonados a instituciones, no vendidos individualmente a particulares.

Una veintena de efectivos, a cargo del coronel Miguel Vanacore, conforman una «microunidad de tareas», dependiente de la Brigada de Comunicaciones. El producto es de características «artesanales».

Durante 2001, el Ejército concretó media docena de estos espectáculos con fines específicos; la crisis económica posterior hizo descender estos pedidos. Creado en 1934 por Antonio Armagno quien había trabajado en la Maison Rougerie, de Francia, una de las mayores empresas pirotécnicas del mundo, el taller de pirotecnica militar (que ahora lleva el nombre de Armagno), se institucionalizó en 1940.

El Ejército contrata con las instituciones que requieren estos servicios «con 30 días de anticipación como mínimo a la fecha prevista para la quema», dice el directivo reservado del Comando.

El servicio, que «se realiza a cargo del interesado», exige un depósito del 75% del costo total a la firma del contrato y «el saldo, el día de la quema». *

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