LOS DOCTORES DICEN QUE SIEMPRE HUBO ESTOS CASOS, PERO AHORA SON MAS GRAVES

Dos niños desnutridos luchan por su vida en la sala 102 del Pereira Rossell

Todos los días la esperanza le gana a la muerte en la sala 102 del Pereira Rossell. Allí están internados dos niñitos, diminutos. Uno tiene tres meses y el otro dos años. Cada uno pesa tres kilos. Están desnutridos.

Tal vez sean casos excepcionales, sin embargo, funcionarios del hospital confirmaron a LA REPUBLICA, que todos los días ingresa algún pequeño con un cuadro de desnutrición.

La sala 102 queda en el primer piso. El Hospital en su edificio nuevo luce bien, se nota que hay una preocupación por la higiene y las paredes, de fondo celeste, están adornadas con dibujos infantiles de varios colores.

Todas las habitaciones tienen ventanas que dan a un pasillo central y se puede mirar hacia dentro. La sala 102, sin embargo, casi al final del corredor, tiene los vidrios tapados con papel para impedir la visual.

Ingresar a esa sala provoca un impacto muy fuerte. Los médicos, los enfermeros, técnicos y la dirección del hospital se preocupan para resolver una situación ya consumada.

Al lado de los chiquitos hay un par de equipos que los monitorean permanentemente. La sala, en su interior, está pintada de un rosado pálido que da tranquilidad, incluso el soporte del suero que los alimenta está adornado o tiene algún juguete para distraer al bebé.

Las horas pasan lento en la sala 102, los dos niños se mueven poco. Sólo resisten, tratan de vivir.

Algunos funcionarios del Hospital comentaron a LA REPUBLICA que muchas veces los padres que llegan a cuidar a estos chicos u otros, también están desnutridos. Dijeron además que «son muchos» los casos de desnutridos atendidos en diversas partes del hospital.

Estos chicos generalmente provienen de hogares con muchos problemas y no sólo económicos. Hogares violentos donde los niños son abandonados en un rincón, hasta que alguien los rescata ya en un estado desesperante. En otros casos simplemente el hambre por la situación que atraviesan muchas familias lleva a que aparezcan estos extremos.

El director del Centro Hospitalario Pereira Rossell, doctor Ney Castillo, comentó la semana pasada que lo preocupante es el registro de casos con un mayor grado de desnutrición. La misma interpretación tuvo la directora del pediátrico, Mary Green, quien dijo a LA REPUBLICA que si bien siempre hubo pacientes con desnutrición, lo que ha variado es la gravedad de la desnutrición con que llegan los niños.

Consideró asimismo que se reciben estos casos con factores ya consumados cuando el Hospital debería ser la última solución. Para la doctora Green habría que ir a los barrios y establecer redes sociales que eviten estas situaciones.

En Uruguay, según datos oficiales, la mitad de los niños nace en hogares pobres y en el Pereira Rossell, nacen 6 de cada diez uruguayos. *

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