La emigración uruguaya encuentra un nuevo destino: Europa Oriental
La «definitiva» reunificación de Europa, como dan en llamarla los mandatarios de los 25 países que el año entrante acordarán bajo la Unión Europea (UE), tendrá consecuencias en Uruguay, más allá de comerciales.
Cuando el 1º de Mayo de 2004, diez naciones se sumen a las quince que hoy componen el bloque, los descendientes de ciudadanos de estos países gozarán de los beneficios que implica el pasaporte comunitario, es decir, poder radicarse y trabajar legalmente en los demás países miembros de la UE.
Los hijos y nietos de quienes sean, o hayan sido, ciudadanos de Polonia, República Checa, Hungría, Lituania, Letonia, Estonia, Eslovaquia, Eslovenia, Malta y Chipre accederán a los beneficios que implica ser ciudadano «comunitario».
Aunque pudiera parecer que en Uruguay, los descendientes de estas colectividades son pocos, lo cierto es que tan sólo la colectividad polaca cuenta con hasta 25.000 emigrantes según algunos cálculos.
Los checos estarían en segundo lugar cuantitativamente, aunque el retiro de Uruguay de la embajada húngara, impide certezas más acabadas.
Polacos, los más
«Aunque resulta completamente difícil establecer el número exacto de polacos en Uruguay, la cifra, según algunas versiones, podría llegar a los 25.000, de incluir a los judíos polacos», explicó el encargado de Negocios de dicha legación diplomática. Mieczyslaw Rovalsky recordó no obstante que las circunstancias históricas de los siglos XIX y XX en su país, hacen que «hoy en día muchos polacos carezcan de documentación u otras pruebas de su lugar de nacimiento».
En referencia a nuestro país, explicó que a nivel documental existe constancia de entre 1.000 y 2.000 oriundos de su nación, «pero, la inclusión de los judeo-polacos abre un panorama mucho más amplio, de casi imposible cuantificación».
Consultado sobre el punto, el presidente del Comité Central Israelita reconoció la especie, agregando nuevos elementos que complican aún más algunas aproximaciones. Israel Buszkaniec, dijo a LA REPUBLICA que el porcentaje de judíos-polacos en Uruguay es «muy elevado». Descartó cuantificarlos, en tanto «aún hoy resulta imposible saber con exactitud cuántos judíos de todos los orígenes hay en Uruguay».
Ejemplificó no obstante la dificultad con su propio caso y el de su hermano: «Mis padres nacieron en un pequeño pueblo polaco en el norte: Svir. Desde que emigraron, Svir pasó a ser primero territorio de Lituania, y ahora de Bielorrusia. Cuando mi hermano intentó iniciar trámites a nivel de Polonia, se nos informó que ahora ese territorio, y los papeles corren por cuenta de Bielorrusia. Creo que esa situación podría alcanzar a más gente», detalló.
Hungría: la sorpresa
«A razón de cuatro y cinco consultas diarias, la avalancha de hijos y nietos de húngaros, interesados en tener su pasaporte no cesa», afirmó el cónsul honorario de Hungría en Montevideo. El ingeniero Juan Martoni, que fuera presidente del Hogar Húngaro, explicó: «Por ser hijo de húngaros y estar vinculado a la colectividad desde pequeño, creía conocer a casi todos. Me equivocaba: desde hace dos años, centenares de descendientes me consultan sobre la posibilidad de obtener sus papeles. Y lo que no deja de sorprenderme es la gran cantidad de profesionales, arquitectos masivamente, que quiere, al menos, tener su pasaporte».
Elogió a su esposa, que ha debido cargar con buena parte de la tarea. «Los cónsules honorarios no cobramos por nuestra tarea que se convirtió de algo de escasa envergadura, en esto para lo cual no damos abasto. Lo hacemos con el mayor de los gustos, ponemos todo nuestro esfuerzo, pero como queremos a Uruguay vemos también que la emigración hacia Hungría dejará saldos negativos en el país».
El gobierno de Budapest, lleva además estadísticas de la emigración, los que revelan aproximadamente 5.000 súbditos en Uruguay. Hijos y nietos de estos 5.000 son beneficiarios directos, ahora, de papeles comunitarios.
«Uruguay y Argentina fueron países escogidos durante las guerras mundiales, y también en 1956 como destinos preferenciales. Hungría, con diez millones de habitantes y saldo negativo de crecimiento poblacional recibirá, sin dudas, en su nuevo contexto de expansión económica a buena parte de estos descendientes».
Destino: República Checa
La ex Checoslovaquia se perfila también como receptora de importancia para los emigrantes uruguayos del próximo año.
«Estamos atendiendo numerosas consultas de personas en Uruguay en condiciones de beneficiarse con la entrada de la República Checa en la Comunidad Europea», afirmó el primer secretario de la Embajada de ese país. Pavel Sustak dijo a LA REPUBLICA que a nivel de la legación diplomática se reconocen unas 100 familias de ese origen en Uruguay. No obstante el número podría ser sensiblemente mayor.
«La emigración checa se concretó durante la crisis económica mundial de 1930, durante la Primera y Segunda Guerra Mundial y en 1948; los que vinieron a esta zona tenían por destino Argentina. Sin embargo algunos de los que pasaron por Uruguay, aquí se quedaron», explica.
Puntualiza Sustak que las condiciones económicas actuales «no son las más favorables», para aceptar una corriente inmigratoria fuerte, aunque reconoció que los interesados bien pueden hacerlo a fin de conseguir un pasaporte sin fronteras dentro de Europa.
«La transición económica y la división de una federación a dos países independientes han sido condicionantes. Las expectativas son buenas y lo concreto es que estamos atendiendo numerosas consultas de potenciales emigrantes», concluyó.
Los demás destinos
La falta de legaciones diplomáticas o consulares de la mayoría de los nuevos miembros de la UE en Uruguay complica el informe. La localización de nacionales y descendientes hasta la segunda generación de las naciones que ingresan a la UE a partir de mayo próximo, es tarea de más largo aliento.
La presencia de lituanos, letones y estonios, es perceptible en áreas rurales del litoral uruguayo principalmente.
Eslovenios y eslovacos, resultan de difícil detección. Maltenses y chipriotas, también.
Lo absolutamente concreto es que las posibilidades de mayor emigración desde Uruguay, quedan ahora no solamente abiertas, sino en medio de una corriente de consultas para obtener pasaportes confirmada a todo nivel.
Todas las fuentes consultadas confirmaron asimismo otra especie: la inexistencia absoluta de interesados de los países en cuestión para emigrar a Uruguay. *
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