Las drogas y sus efectos

Las drogas más consumidas en nuestro país son, en orden descendente: alcohol, tabaco, marihuana, psicofármacos (benzodiapezinas), cocaína y solventes presentes en pegamentos, lacas y pinturas.

Estas sustancias producen efectos diferentes sobre el sistema nervioso central, por lo que se las clasifica en tres grupos.

En el primero de ellos se ubican las drogas de efecto predominantemente estimulante como el tabaco (nicotina), la cocaína y la cafeína. El segundo grupo abarca las de efecto predominantemente depresor. Estas son el alcohol, los psicofármacos y los solventes.

Por último, se ubican los alucinógenos, que tienen como efecto la alteración de la percepción. Es el caso de la marihuana. No obstante científicamente no se ha comprobado que ésta produzca adicción e, incluso, en muchos países se utiliza con fines medicinales y terapéuticos. También los hongos cucumelos, el floripón, y el LSD, que se extrae del hongo que parasita el centeno.

En cuanto a los efectos nocivos, el alcohol, luego de grandes ingestas y por un tiempo prolongado, afecta todos los órganos del cuerpo, produciento desde cirrosis hépatica –que conlleva a la insuficiencia del hígado–, gastritis, hemorragias digestivas y enfermedades neuropsiquiátricas.

El tabaco, otra de las drogas consideradas legales junto al alcohol –y por ende aceptadas socialmente–, produce alteraciones, principalmente a nivel del aparato respiratorio, como bronquitis agudas, bronquitis crónicas y enfisema pulmonar. Finalmente puede devenir en cáncer de pulmón.

La marihuana produce efectos a nivel del árbol respiratorio pudiendo ocasionar, al igual que el tabaco, bronquitis agudas y crónicas. Usada habitualmente puede ocasionar el llamado Síndrome Amotivacional, que se caracteriza por la apatía, falta de energía, pensamiento confuso y deterioro de la memoria.

El consumo de benzodiazepinas –los psicofármacos más consumidos a nivel mundial–, en dosis importantes durante tiempo prolongado lleva a alteraciones de la memoria reciente y de la concentración, labilidad emocional, trastornos de la marcha y de la articulación de la palabra.

En cuanto a la cocaína, sus efectos son a nivel del aparato cardiovascular, produciendo hipertensión arterial, isquemia del músculo cardíaco, lo que puede ocasionar el infarto agudo de miocardio. El uso crónico de esta sustancia puede desarrollar una psicosis cocaínica, cuyo estado más avanzado se caracteriza por ideas persecutorias, agresividad y alucinaciones. Los solventes tienen una acción tóxica a nivel del sistema nervioso central y periférico, provocando atrofia cerebral, cerebelosa y polineuropatías. Los solventes volátiles producen daño neurológico, es decir, destruyen las neuronas (células nerviosas). Como se sabe, las neuronas no se reproducen, por lo que el daño es irreversible. *

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