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El ministro de Trabajo ya fue declarado por esta columna tan fuera de concurso como el Presidente en el ranking de decir cosas que no deben decir los miembros de un Poder Ejecutivo, me refiero a lo que el vulgo suele llamar pelotudeces pero que, por respeto a su investidura, llamaremos boludeces.
Entre las últimas está la de que los paros sólo deben hacerse en una dictadura o que él es como el PIT-CNT (sic) o que él hubiera votado la propuesta (desreguladora) que él propuso. No se le ocurrió pensar que justamente por eso, porque él la hubiera votado es que el PIT-CNT no la aceptó.
Conclusión: el ministro de Trabajo no es como la central de trabajadores aunque su apellido sea Castillo. La pequeña diferencia entre Castillo y «Del» Castillo no sería tan pequeña.
También dijo, todo en una sola entrevista aunque usted no lo crea, que al salir del país es cuando uno se da cuenta qué maravilloso que es nuestro Uruguay. Esta frase hecha que probablemente muchos de nosotros hemos dicho alguna vez, en boca del ministro pasa a la categoría que nombráramos al principio (pelotudencis gobiernóbulis) ya que seguramente habrá visitado Liberia, Sri Lanka o no sé qué otro país de este malogrado mundo, porque Del Castillo inmediatamente agregó: aquí donde hay comida para todos, trabajo… sí, el ministro de Trabajo del Uruguay dijo eso.
Un periodista le hizo notar su alelado pensamiento y allí dio una extraña explicación (seguramente Grado 5 ya que uno que es Grado bajo cero, no logró entender) donde dijo algo así como que acá lo que falta son puestos de empleo porque trabajo sobra. Te juro que hasta hoy sigo tratando de entender qué quiso decir con eso y por qué tendríamos que alegrarnos de ello. En la misma entrevista dijo que él no podía hablar de Larrañaga, de Heber y de otros políticos porque si no lo echaban.
Muchos de los que estaban viendo en la tele la entrevista, al escuchar eso dijeron: hablá, dale, hablá. *
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