Tiene la palabra

Horror en Colonización: sus enemigos lo administran

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Tan pésimas han sido las administraciones del Instituto Nacional de Colonización y sus políticas, que de 500.000 hectáreas colonizadas, se han vendido 270.000 o sea el 55% y no se compró más tierra, se gastó gran parte de la plata de venta de tierras y cobros de arrendamientos en servicios inadecuados y quedan 230.000 en arrendamientos. En elevado porcentaje por lo menos esto sucedió en las últimas décadas.

No se ha hecho nada históricamente para bajar el costo de insumos al colono como prevé la ley 11.029. Ha primado una concepción mental, filosófica y económica, que ha llevado al caos que hoy vivimos en el campo. Donde presenciamos anualmente la masacre de venta de capital del colono, de desalojos, abandonos y colonos que venden sus mejoras a otros traspasando sus fracciones; a los gobernantes les parece muy normal que suceda esto porque se han olvidado en ser justos.

Además han manejado pretendidas razones de que las rentas en Colonización son más bajas que las particulares. Tampoco las cuatro bolsas de arroz cobradas extras arriba de la renta, que no se habrían volcado a su destino. Además tipificaciones equivocadas en perjuicio de colonos. Todas estas irregularidades que tendremos que divulgar y denunciar con un análisis en profundidad.

Además un botón más va de muestra: se ha llegado en algún momento a adjudicar una fracción a un uruguayo que estaba radicado en EEUU y continuó radicado allí, mientras fue colono y abandonó hace pocos años la titularidad por su voluntad, y traspasó la misma a otro colono. Las autoridades del Ente, más que construir colonos se han convertido en perseguidores de las cuentas de los mismos, con rentas con costos agregados altísimos. En general los ingenieros agrónomos regionales por sus actuaciones parecen ser contadores, cobradores y/o acosadores de la gente, después de la fundición que padece el productor rural. Queda rogar no se parezcan a una inmobiliaria, pues el fin de la ley es todo lo contrario.

La causa de la función: llámese atraso cambiario, impuestos altos, intereses desproporcionados, multas altas y negativas, competencia desleal a la producción nacional, subsidios a pudientes y el resto contribuye, jubilaciones altas a quienes no las necesitan para vivir y la sordera oficial a todo ello. Y así estamos hoy.

En pocos años se ha llevado a la ruina a muchísimos hombres honestos, con muchos años de trabajo productivo y capaz. Se ha humillado a tantas familias con un legajo judicial, como si fuera una época normal, y el azote vino desde el gobierno. Todos hemos recibido un jaque mate desde las políticas económicas. No somos un rebaño.

Somos la esencia misma de la clase media que da felicidad y trabajo a los pueblos, y se debe cuidar desde el gobierno la integridad de nuestro capital al servicio de la producción agropecuaria. Hoy se suben las rentas como si a la gente no le hubiera pasado nada, saben que la gente ha vendido capital, entonces qué se pretende, será el exterminio, es claramente un acto irresponsable que hace años está en marcha. Además se han olvidado hace muchos años en fijar la renta en función del producto bruto. También a los colonos se les ha aplicado más del 50% y algunos el 100% de aumento en las rentas, y a los funcionarios del Ente no nos enteramos que se les haya dado un aumento acorde a estos porcentajes; otra injusticia más gubernamental a dos puntas.

Todo este estado de cosas está enmarcado en la filosofía equivocada de los partidos políticos que se han sucedido en el gobierno nacional en las últimas décadas, donde ganaban con el 50% de los votos cada uno, ayer necesitaron unirse para obtener ese porcentaje de opinión pública, básicamente ello es el resultado a que se ungieron en dirigentes y se olvidaron que debían interpretar a la gente. (Este error es diabólico y cuando quieren nuestro voto nos dicen lo que queremos escuchar, pero después nos convierten en más pobres, a la vista está).

La orientación política actual del gobierno nos da palos y más palos. Lógico que no podemos quedarnos callados a tanto castigo. Enfrentamos la Rendición de Cuentas de agosto 2002, que quería continuar con el destrozo legal de Colonización, y demostramos allí que a pesar de los pesares los colonos son de producción de punta en promedio en todos los rincones de la Patria. Sólo con pensar cómo se constituye una colonia se cae por su peso la razón de su existencia ventajosa. Hasta hoy el gobierno no ha hecho otra cosa, pero sí a continuado con la vieja política de terminar al ente vendiendo tierra sin reponerla.

Hoy tenemos un directorio que ni siquiera emitió un pronunciamiento de cuerpo ante la amenaza de rendición de cuentas 2002 propuesta por el gobierno central, a sola excepción de un director; y en ello iba la vida del Instituto Nacional de Colonización, que además es la única ley humana existente en el Uruguay y en la agropecuaria, lo del epígrafe.

Se tratará ahora de explicar la inexplicable; pura demagogía histórica.

Acá no sirven explicaciones verbales de positivismos de buena voluntad que se parecen más a astucias políticas de escritorio demagógicas. Hasta acá han demostrado que creen ser dueños de una única verdad, de que los demás son los contras, y ya ven cómo están dejando a la gente y no pocos, son muchos miles.

Qué opuestos están a las soluciones de los problemas reales del campesino. Los intereses de la familia rural están directamente relacionados con los de la patria y la pública felicidad y no para unos pocos; muchos miles de ellos hoy ya están en la vía. Sólo falta ahora que se cumpla lo de las sagradas escrituras, castigando a los que han provocado esta fundición hasta su quinta generación.

En este marco negativo se mueve la dirección del Instituto Nacional de Colonización y creen que poseen la verdad dentro de su manera de ver las cosas, entonces si no están de acuerdo en defender claramente la ley, si no están de acuerdo con la misma debemos hacer lo necesario para que no estén administrando en nuestra contra; debemos entender que el nombramiento de los mismos está mal hecho, se ha designado a personas que no han demostrado idoneidad previa, sino más bien políticos representando sectores que no han contribuido en nada a la colonización. Entonces debemos exigir que se nombren aquellas personas que lo harán correctamente y no permitan irregularidades, y menos malas conductas, menos que vaya contra las leyes, menos aún la corrupción.

Hoy se hace imprescindible una ley profunda anticorrupción, y complementarla utilizando la hipnosis para quienes ejercen la administración pública y así den garantías absolutas de honestidad y sinceridad. Que sean responsables de sus actos, y no procedan con demagogia política que en nada soluciona esta crisis terrible. Que sean responsables y respetuosos con quienes tienen razón, que no sean solidarios con quienes cometen actos reñidos con la moral.

Todo eso esperamos, y es el sentir de la inmensa mayoría de los colonos de todo el país. Que nadie crea que se puede engañar todo el tiempo, pues se engañan a sí mismos.

El creer y el temor a Dios hace que el hombre conozca el límite para respetar al prójimo, y entonces darnos garantías mutuamente. Luchemos por la verdad, que Dios nos ayude, pidámoslo impertérritamente, y así será, no será obra de un hombre sino de la causalidad.

Lo del epígrafe, si predicáramos con este ejemplo de administración, habremos establecido una maquiavélica destrucción, por tal no podemo
s aceptarlo, y en definitiva el Presidente de la República y el Parlamento no deben mantenerla.

En la suerte de haber triunfado alguien con el sistema oficial, no hace la fórmula de desarrollo, pues en ella han fracasado la inmensa mayoría.

Sabemos que el poder político es muy difícil que corrija la irresponsabilidad de sus correligionarios, pero si no lo hacen, estarán avalando que continúe el desastre y así le marcaremos la responsabilidad en ello.

En sesión del Senado de la República del 9 de diciembre de 1947, el entonces senador don Eduardo Víctor Haedo decía sobre la ley 11.029: «El buen éxito de esta iniciativa depende, en las tres cuartas partes, de los hombres que se pongan al frente de la institución que se crea».

Hoy reclamamos a todos los sectores políticos del país, que claramente intervengan en esta causa para canalizarla por el buen sentido de la ley, que además es el único instrumento legal que posee la nación y no tendrá otro mejor para el desarrollo agropecuario y humano.

Señores gobernantes ustedes son responsables de lo que hagan de hoy en más, de continuar en el error o el acierto, silencio o sumarse a las manifestaciones de lucha por estas causas justas, pedidas acá, para la agropecuaria, para la sociedad uruguaya y para la Patria.

WILLIAM BREMERMANN – CI: 513.295-5

 

Los políticos se desentienden de sus responsabilidades

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Iba a contestarle a Buscaglia, porque así él lo solicita, sobre su problema con la cultura de gobierno, para explicarle que el problema para mí, es la cultura de la oposición, la izquierda es oposición y no sé por qué extraña razón los medios se empeñan en querer que lo olvide.

También veo que Pita le pide al gobierno que observe al embajador de EEUU.

¡Qué iluso, que buena forma de desentenderse!

¿El 40% del Parlamento parece que ahora no puede hacer una observación? Pero no.

Después leí el artículo del señor Julio César Martínez sobre las papeletas para el plebiscito y no quiero dejar pasar el agradecerle como mujer, su afirmación que la «dignidad» «tiene cara de mujer».

Y por esa dignidad, también le reclamo a la izquierda, que defienda a los casi 700.000 ciudadanos que hicimos posible el plebiscito, poniendo sus juristas a demostrar que nosotros somos los que tenemos el «derecho» de fijar el formato y color de las papeletas.

¿O no? ¿O fue la Corte que quiso hacer plebiscito?

JUANITA SARAVIA

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