Nostalgias
En este día Cordero, Gavazzo, El Conejo y otros violadores de los Derechos Humanos de puro nostálgicos que son se van a reunir para encapuchar gatos, torturarlos y hacerlos desaparecer.
Bordaberry los mirará por la ventana y cantará música sacra para que no se escuchen los maullidos.
Hoy casi un millón de uruguayos comprarán sobres azules y los mirarán con melancolía añorando aquel tiempo cuando cobraban el sueldo entero y hasta silbaban al irse para sus casas.
Hoy muchos uruguayos irán hasta la parrilla que tienen en el fondo de sus casas, la limpiaran con papel de diario y se sentarán a olerlo recordando con nostalgia aquellos domingos de asado en familia.
Una gran cantidad de hombres uruguayos que en estos últimos tiempos se han hecho acreedores de una abultada zapán (las nuevas generaciones de culipanzones) se pararán frente a un espejo para recordar con lágrimas en los ojos aquella época en que se la veían tan solo mirando hacia abajo.
Monseñor Nicolás Cotugno leerá con fruición y con saudades, «Las Brujas de Salem» y la autobiografía de Torquemada.
Algunos pocos místicos se reunirán para recordar aquel hipotético tiempo cuando Ariel Davrieux no estaba parado atrás del Ministro de Economía que asumía su cargo.
El presidente Batlle escuchará viejísimas grabaciones donde amigos y enemigos, hablando de él, repetían: «…sí, pero es muy inteligente».
Lissidini recordará con nostalgia aquella época en que nadie lo defendía…pero estaba libre.
El 50% de los niños uruguayos no sentirán nostalgia de nada porque nada tuvieron que valga la pena recordar ya que viven por debajo de la línea de pobreza.
Algunos pesimistas aseguran que, de acuerdo a lo declarado por Alfie, muy pronto vamos a sentir nostalgias ya no de la época de Atchugarry sino de la de Bensión.
Y para el próximo 24 de agosto, ¿sentiremos nostalgia de cuando el Uruguay era nuestro: era nuestra la ANCAP, el aeropuerto, el agua, el saneamiento, el puerto, las carreteras y hasta la dignidad? *
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