Seminario internacional analizó los problemas de vivienda

Políticas habitacionales actuales fomentan la exclusión social

El evento, denominado «Alternativas de Políticas Habitacionales en América Latina», contó con la participación de técnicos argentinos, brasileños, chilenos, venezolanos y uruguayos. Y tuvo lugar el pasado miércoles en la Sala Maggiolo de la Universidad de La República.

El arquitecto Jorge Di Paula, director de la Unidad Permanente de Vivienda de la Facultad de Arquitectura, sostuvo durante su intervención que el problema de la vivienda abarca mucho más que construir casas, puesto que es necesario integrar a las personas tanto a la ciudad, como a la vida política, social y cultural. Dijo Di Paula que actualmente las soluciones habitacionales propician la segregación, pues se construyen viviendas para jubilados por un lado, para mujeres jefas de hogar o discapacitados por otro.

«Puede haber pobreza sin que exista segregación. Se debe atacar el tema por medio de diversas instituciones sociales y articular a través de organizaciones públicas».

 

Vivienda e historia

El arquitecto realizó una reseña acerca de la historia de Uruguay en cuanto a la construcción de viviendas. E indicó que durante la modernidad las políticas habitacionales se basaron en el concepto de vivienda de interés social, que se construyeron a costos mínimos pero que contaron con todos los requerimientos habitacionales necesarios; las mismas fueron puestas a disposición de personas de bajos recursos. Luego mencionó que en 1968 se aprobó la Ley Nacional de Viviendas y el sistema se dedicó principalmente a dar apoyo al trabajador asalariado. Más tarde se implementó un proyecto de construcción de soluciones habitacionales económicas para trabajadores en un predio ubicado en la zona de Buceo, pero quedó paralizado por el advenimiento de la dictadura. Con el retorno a la democracia se construyó en ese lugar el Montevideo Shopping, la World Trade Center y torres residenciales de lujo. En este punto Di Paula afirmó que se puede considerar un hito al fin de las políticas de la modernidad, que fueron sustituidas por las políticas de la posmodernidad. Señaló además que estas últimas están influidas por la globalización, la tecnología y las comunicaciones.

Manifestó el arquitecto que en la nueva sociedad posmoderna emergió la exclusión social reflejada en la segregación residencial. Asimismo se vinculó tal situación con la pérdida laboral, la difícil integración a la educación y a la ciudad.

Según el técnico las soluciones habitacionales creadas en esta etapa no resolvieron el problema en los sectores más necesitados. Explicó entonces que ni las cooperativas ni las casas entregadas por el Sistema Integrado de Acceso a la Vivienda (SIAV) llegaron a los sectores más pobres de la ciudad.

Di Paula sentenció que las políticas de vivienda no ingresaron aún en el espacio político de Uruguay, a excepción de algunos programas municipales que trataron de ser alternativos  por reciclaje, de partida de tierra, de transformación tecnológica, de organizaciones no gubernamentales o cooperativas de Ayuda Mutua .

 

Ciudad vacía

En el seminario se llevó a cabo una mesa redonda sobre «Lo sociocultural y humanos en las políticas habitacionales».

En ella Víctor Fernández, presidente de la Federación Uruguaya de Cooperativas de Viviendas por Ayuda Mutua (Fucvam), habló de la necesidad de dar importancia a la calidad de las viviendas y no a la cantidad. «Las propuestas del Estado no resuelven la marginalidad  lotes con servicios, núcleos básicos . La gente necesita seguridad en donde está ubicada». Posteriormente Fernández se refirió al sistema de Viviendas por Ayuda Mutua y dijo que tal modalidad involucra a la gente con su proyecto por medio de la participación y la autogestión.

La arquitecta María del Huerto Delgado, integrante de la Unidad Permanente de Vivienda, sostuvo que »la vivienda no es sólo el lugar de reproducción de seres humanos, sino que en ella cada vez más se producen bienes y servicios y deben contar con un espacio para artesanía, talleres, estudios». La arquitecta continuó diciendo que es prioritario lograr que las personas se identifiquen o apropien del espacio en el que viven. Asimismo indicó se asiste a una pérdida de la identidad montevideana, puesto que la ciudad se quedó vacía al extenderse hacia la periferia.

La antropóloga Sonia Rivero, integrante de la Red Universitaria de Asentamientos Humanos y Vivienda, trató el tema del realojamiento de personas  que vivían antes en hoteles semiderruidos de la Ciudad Vieja y fueron trasladados a casas en barrios periféricos . Sostuvo entonces que aparecen en esas familias objetos de rechazo, en cuanto al nuevo hogar, hacia los pobladores que ya vivían allí anteriormente y en relación con los materiales con que fue construida la casa.

«Aunque sus antiguas viviendas tuvieran malas condiciones sanitarias, o carecieran de luz o agua, los hacía sentir adentro de la ciudad y participantes de ella».

El doctor Arturo Iglesias, consultor de la Facultad de Derecho dijo que en política habitacional se requieren estrategias de inclusión y coordinación.

Por su parte Graciela López, coordinadora de la Red de Asentamientos señaló como crucial analizar todos los factores que inciden en el rol integrador y distributivo que debe cumplir el barrio, el centro poblado de la ciudad. «Es imprescindible no definir la segregación social. Muchas veces el no pertenecer a la ciudad determina el acceso a servicios, oportunidades, derechos».

Ricardo Muttoni, ex presidente de la Sociedad Uruguaya de Arquitectos (SAU) propuso involucrar a la población como sujeto en todas las políticas. *

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