DIPUTADOS EMITEN UNA DECLARACION CONDENANDO LA INTOLERANCIA

Declaraciones del arzobispo Cotugno sobre homosexualidad caen mal en el Parlamento

Representantes del Grupo Diversidad y minorías sexuales, fueron recibidos por los diputados Pablo Mieres (Partido Independiente), Beatriz Argimón (Partido Nacional), Washington Abdala (Partido Colorado) y Margarita Percovich (Encuentro Progresista-Frente Amplio).

Tras la reunión los cuatro legisladores emitieron un comunicado condenando las expresiones del religioso, al considerar que sus dichos fueron intolerantes y discriminatorios con quienes eligieron una opción sexual diferente.

La declaración expresa textualmente que «la nación entendida como comunidad –vocablo que encierra el hermoso concepto republicano de unión de los comunes– supone un proyecto voluntario de construcción compartida de la ciudadanía. En ese marco, la diversidad –inherente a la vida compartida– como mosaico de visiones e intereses distintos pero recíprocamente legitimados, es un activo social».

El documento agrega que debe respetarse, aun en la más radical de las discrepancias, la existencia legítima del otro. Aunque es indudable que en muchas personas aflora el atávico rechazo al diferente, ese sentimiento es sumamente desafortunado, tanto en el plano moral como en el de la interacción social».

En el texto, los legisladores hicieron referencia a que «(el Parlamento) acaba de aprobar una ley modificativa del Código Penal –de la que se encuentra plenamente orgulloso por su contribución a la tolerancia y a la igualdad efectiva–, involucrándose en el radical combate al ejercicio de la violencia y la incitación a la misma contemplando a las categorías de orientación e identidad sexual.

Uruguay, antes que un Estado, es un proyecto de vida compartida al cual contribuyen todos quienes así deseen hacerlo, sin exclusión alguna. Para nosotros, representantes nacionales, todo habitante es idéntico en su dignidad esencial de ser humano».

La piedra en el charco

El jueves pasado, en declaraciones al semanario Búsqueda, el arzobispo de Montevideo, monseñor Nicolás Cotugno, sostuvo, en relación a la homosexualidad, que «(la sociedad uruguaya) enfrenta una oleada de antivalores», en alusión a la reciente sentencia judicial que indemnizó a un homosexual por la muerte de su pareja.

En la entrevista, Cotugno deslizó que esa «oleada de antivalores» es «avalada indirectamente por el Poder Judicial y el Parlamento con algunas de sus acciones» y que el país «tiene la tendencia a perder , si no ha perdido ya, referentes éticos y morales incuestionables».

Agregó, que «en cierto sentido la homosexualidad es una enfermedad (sic) de quien sufre en el propio ser y en la propia carne los desvíos y la desvirtuación de lo que llamamos naturaleza humana» y que «las uniones entre homosexuales nunca serán aceptadas por la Iglesia Católica porque la homosexualidad responde a manifestaciones aberrantes de la realización del ser humano».

También llegó a comparar a la homosexualidad con «una enfermedad: «Los católicos homosexuales serían como cuando uno tiene una enfermedad contagiosa, que hay que ponerlo en cuarentena para que no contagie a otro. Pero no se trata de echarlo, de condenarlo, de que se muera. Se trata de aislarlo para curarlo. Y una vez curado, vuelve a la comunidad», afirmó el religioso.

«Un reverendo disparate»

Washington Abdala, diputado del Foro Batllista, catalogó las declaraciones de marras de «muy duras» y «fuera de contexto».

El legislador dijo anoche a LA REPUBLICA que las expresiones de Cotugno «son poco representativas de la tolerancia que queremos construir en el país y no representan a la comunidad católica».

«Calificar a grupos humanos de enfermos y pedir la cuarentena por su conducta sexual es un reverendo disparate. Nadie tiene derecho a entrometerse en la vida privada de nadie. Son declaraciones intolerantes y totalmente agraviantes», sentenció Abdala.

Entre tanto, la legisladora de la Vertiente Artiguista, Margarita Percovich, sostuvo que «las declaraciones fueron bastante ofensivas para el Parlamento y el Poder Judicial al decir que promovíamos antivalores».

Agregó que «no vale la pena ni comentarlas, ya que, personalmente, me provocan vergüenza. Fui educada en principios cristianos que promueven la tolerancia y el respeto», subrayó la legisladora. *

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