El efecto "tumor" de la crisis económica
Desde que estalló la crisis, no son pocos los médicos y sicólogos advirtiendo que el estrés, la angustia y las incertidumbres están potencialmente disparando en Uruguay, las enfermedades tumorales.
Actualmente, el mundo científico coincide acerca del relacionamiento directo entre el sistema nervioso y el sistema inmunológico, tanto sobre las consecuencias del aumento del estrés como sobre las apariciones tumorales.
Así planteado, el asunto no se presenta nada auspicioso para buena parte de los uruguayos. Biológicamente, la presente y obvia multiplicación de preocupaciones de supervivencia, más allá de las consecuencias inherentes al hecho en sí mismo, está pesando, de forma ya casi crónica, en los sistemas inmunológicos de los uruguayos, más aun que la mayoría de las enfermedades transmisibles convencionales.
Durante años, Uruguay enfrentó el durísimo estigma de estar entre las primeras naciones en el mundo por sus índices de mortalidad por cáncer. La incidencia era de tal magnitud que, además de crearse la Comisión Honoraria de Lucha contra el Cáncer, se dispusieron campañas educativas, de prevención y atención al problema. A lo largo de una década el país reaccionó ante el fenómeno evolucionando a una estadio mucho más adecuado.
En ese sentido, y según la última recopilación estadística de la American Cancer Society, Uruguay había alcanzado para el año 2000 descender al decimotercer puesto en tasa de mortalidad por cáncer en hombres, y al decimoséptimo, en mujeres. Los uruguayos aparecían así con mejor situación que los húngaros (1os.); rusos (5os.); polacos (6os.); y franceses (10os.), entre otros. Las uruguayas aparecen con más baja mortalidad por cáncer que las húngaras (1as.); danesas (2as.); neocelandesas (3as.); británicas (4as.); holandesas (7as.); alemanas (8as.), canadienses (9as.), estadounidenses (10as.), e israelitas (15as.), entre otras.
Datos e intrigas
Las últimas tasas de mortalidad oficiales en Uruguay estan así en índice descendente para los registros de 1998 (194,2/100.000) y 1999 (192,3/100.000), en hombres. También era la tendencia en mujeres: 110,7/100.000, en 1998, y 107,3/100.000, en 1999.
Ahora bien: esto es lo referente a las personas que fallecieron debido a las patologías oncológicas, pero para determinar si la crisis de los dos últimos años está incidiendo en la aparición de tumores, deberían existir cifras actuales de incidencia de la enfermedad.
Algo que no se actualiza desde 1997 en conjunto, aun cuando puedan existir algunos recuentos parciales en determinadas áreas nacionales.
La obligatoriedad sin sanción para el cuerpo médico uruguayo de reportar los nuevos casos tumorales genera una curiosa situación: es imposible actualizar las estadísticas. En tanto se asume que la gran mayoría de los médicos no cumple, o sus informes no alcanzan el curso debido para constar, en las planillas correspondientes, lo cierto es que de la incidencia de la enfermedad, los datos últimos cumplieron seis años.
Determinar si la crisis, con su carga de consecuencias sicosomáticas, u otras patologías colindantes, está incidiendo directamente en la aparición de tumores, resulta así en principio imposible.
Aunque fuentes epidemiológicas consultadas en el Ministerio de Salud Pública explicaron que, de cualquier modo, aparece como prematuro poder determinarlo con exactitud.
«De regularizarse las declaraciones de los médicos, estamos aún a tiempo de establecer las coordenadas que determinen si ha habido algún cambio epidemiológico en los últimos años», explicaron las mismas fuentes.
Las cifras concretas
Si la incidencia es una asignatura pendiente, la mortalidad presenta datos actualizados oficialmente, hasta 2001, donde se establecen, entre otros aspectos, cuáles son las patologías oncológicas que más afectan a nuestros compatriotas.
En 2001, murieron en Uruguay 31.228 personas, según la División Estadística del Ministerio de Salud Pública. De ellas, la mayoría fue a consecuencia de enfermedades del aparato circulatorio (33,5% del total), seguido por cáncer (23,8%); «otras causas» (34,7%); enfermedades crónicas de las vías respiratorias (4,1%); y accidentes (3,8%).
Entre los uruguayos, el cáncer de pulmón sigue siendo el que más muertes causa (24,25% del total); seguido por el cáncer de próstata (13,52%); colon-recto (10,11%) y estómago (13,05%).
Entre las uruguayas, el cáncer de mama con un 27,72 por ciento del total de fallecidas sigue siendo el dominante. Le siguen los cánceres de colon y recto (12,59%); cuello de útero (7,84%) y piel (6,26%).
El cáncer de pulmón ocupa el quinto lugar entre las mujeres (4,13%), atribuible al mayor consumo de cigarrillos en las últimas décadas. *
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