Colaborando
En la columna del domingo intenté hacer una propuesta que le sirviera al país, pero «por cuestiones del momento» como dice la crónica policial para dar una motivación a las 24 puñaladas que un tipo le encajó a otro se me fue entreverando la proposición y al final quedó en nada. Como no quiero que esto pueda tomarse como una metáfora de lo que muchas veces le sucede a la izquierda cuando se dispone a proponer, es que hoy deseo exponer una idea que tengo para vencer esta crisis de una vez y para siempre.
Tenemos que declararle la guerra a los Estados Unidos.
¡Ojo! Le declaramos la guerra y nos rendimos enseguida, eh… bueno quizás para rendirnos podríamos esperar a que nos bombardeen la Torre de Antel y el Hospital de Clínicas así cumplimos con los deseos de nuestro pragmático Presidente.
Obviamente tenemos que perder la guerra. Que a nadie se le ocurra trabajarse un héroe e intentar ganarla, ¡por favor! Debemos cuidar que Abdala no se tome en serio eso del «soldado» y salga a enfrentar las tropas invasoras y mucho menos debemos permitir que Fau con los aires bélicos que ha tomado últimamente se crea un Patton cualquiera.
Bueno, el asunto es perder la guerra así ellos tendrán que reconstruirnos. En caso de que duden sobre lo que hayan podido destruir, les podemos mostrar las calles de la Costa de Oro. Estoy seguro que si Bush y Cheney las ven, se les va a hacer agua la boca pensando en los contratos que pueden tener sus empresas «reconstructoras». Que, dicho sea de paso, por ahí podemos chapar algún pesito de coimisión, ¿no?
Además, nos aseguraríamos que Ancap, OSE, UTE , Antel quedarían en manos del Estado, porque EEUU formaría un gobierno provisorio con sus representantes y por lo tanto no van a ser tan giles de vender lo que es de ellos y que es un buen negocio.
Con el Aeropuerto no estoy tan seguro, capaz que hacen un remate americano, como aquellos de las kermeses, ¿te acordás? *
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