La sombra chinesca

Lorenz explicó que cuando observamos una sombra chinesca de un objeto que gira, nuestro aparato de cálculo, o nuestra percepción, nos pueden decir con seguridad sólo que ese objeto está girando pero no si lo hace hacia un lado u otro. Es algo parecido a lo que ocurre con el dibujo en perspectiva de las aristas de un cubo dispuesto algo oblicuamente; según el etólogo vienés, puede ser interpretado de dos maneras: como si estuviéramos viendo la superior de las superficies que se hallan más o menos en posición horizontal, y también a la inversa.

Algo así me pasa, y supongo que a usted también, lector, cuando analizo, embargado de incertidumbre, la conducta de la administración encabezada  es meramente un decir  por el presidente Batlle. Admito que se mueve pero no sé adónde va. Claro, no me rajo las venas con el último CD de Julio Iglesias porque, en realidad, es muy difícil, tal vez imposible, saberlo.

Veamos, aunque sólo sea como simple ejercicio intelectual, algunas perlas del interminable collar.

El ministro Atchugarry advirtió enfáticamente, hace unos días, acerca del riesgo de pensar que la crisis ya pasó, negándose, al mismo tiempo, a rebajar el IRP y las tarifas como le han pedido los blancos; empero, a renglón seguido les propuso a los empresarios privados, cual si tal cosa, un aumento general de salarios.

El directorio del Banco Central instó a enfrentar los desafíos que desparramó la crisis en el Uruguay, como si ya no la hubiese, pero tuvo que salir a aclarar que el sistema financiero sigue de pie porque los temblores del Citibank, que anda como loco pensando cerrar todas las sucursales que pueda, han hecho temer una recaída.

El propio presidente les anunció a los exportadores que la libre flotación del dólar iba a barrer el atraso cambiario y les colocaría en inmejorable situación para competir en la región, pero el Banco Central y el Banco República se la han pasando toqueteando la moneda para que, primero, no se fuera al reverendo carajo y, después, para que no se clavara muy por debajo de las cotizaciones vecinas. ¿Es desproporcionado sugerir que tenemos una flotación algo promiscua?

Siguiendo con Batlle, ¿quién no recuerda todo lo que dijo sobre el contrabando, al que ubicó poco menos que cual madre de todos los males? Su silencio de estos meses se parece mucho al cambio operado en la propia jefatura de la Dirección de Aduanas: se fue un hombre de las entrañas presidenciales, que amaba la exhibición y fue tan dedicado, sufrido y enérgico como sublimemente desprolijo, dejando el espacio a otro del que apenas puede decirse que no se sabe dónde está, qué hace, ni qué quiere.

¿Y la publicidad oficial? Calificada agraviante para los contribuyentes e innecesaria por el Presidente, y luego metida en un Juzgado por denuncias fundadas, la manipulación de su reparto fue la causa del procesamiento de unos cuantos funcionarios de confianza. Sin embargo, están brillando de nuevo en las pantallas de la caja boba vernácula cientos de minutos de promoción de algunos monopolios, como el de UTE, que pretenden persuadir a la gente, mintiéndole, de que lo que venden es más barato que cualquier cosa que pueda ofrecer la imaginada competencia.

En fin. Uno podría recordar, además, que aún no se conocen todas las culpas de Bensión, no se sabe si ha mentido Rodríguez Batlle o si lo ha hecho Rosario Medero y se ignora todo lo que ha pasado dentro de la Corporación Nacional para el Desarrollo, por qué se la jopean tan seguido al Tribunal de Cuentas, a qué precio llegará el gas natural después que se decida cuántos impuestos le van a cargar para que cierren las cuentas de Rentas Generales, qué otro intento se hará para licitar los servicios del Aeropuerto de Carrasco y, en el país que sólo entrará al primer mundo de mano de la competencia, si le van a regalar otros diez añitos al bulímico oligopolio de la televisión privada.

Hay filósofos, hombres verdaderamente considerables, inspirados en una frase de Mantho, en el «Fausto»  »Amo al que aspira a lo imposible» , que han dicho que es maravilloso que el hombre pensante no permanezca con los brazos cruzados ni siquiera ante problemas insolubles.

Bueno, yo lamento tanto que no hayan conocido a Batlle ni a este gobierno de la sombra chinesca. Se hubieran ahorrado una de esas frases que aspiran al mármol y se hacen añicos ante ciertas realidades.

Tampoco se trata de que permanezcamos con los brazos cruzados. Es que sólo sabemos que la cosa se mueve, pero no hacia dónde. Si sobrevivimos, por delante hay unas elecciones. ¿Queda otro camino? Qué sé yo. ¿Pegarle una patada a la cosa? No, no. Sería tan inconstitucional como de mal gusto.

Más ahora, con el discurso que está imponiendo Carrasco .*

(*)Periodista

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