Cosas que pasan
Y otra vez (y van…) nuestro parlanchín presidente habla y… ¡plof! cae la materia marrón y blanda sobre el piso.
No le bastó con apoyar públicamente a su adversario sino que antes de visitar al recién elegido presidente, acusó a los argentinos (aquellos «ladrones» de la era pre-llanto y luego medio-compatriotas) de la mayoría de los males que nos aquejan y nos aquejaron (aftosa). Parecería como que los argentinos hubieran fabricado su crisis solamente para joderlo a Batlle.
Y tanto, tanto lo ha repetido, que él se ha convencido que nada tuvo que ver su política económica, ni la de Sanguinetti, ni la de Lacalle. Y mucho menos su ya fehacientemente comprobada mufa.
Se dice que al dejar la presidencia formaría un dúo tipo Pimpinela, con Menem. Aunque éste ya vaticinó que vuelve en el 2007, «y quiera Dios que no tenga que asumir antes» dejó caer como anunciándole a Kirchner de qué manera va a salir jugar este partido… con la plancha.
Y dicho sea de paso, otro que nombra a Dios. Y el señor, sigue sin bajar a explicar por qué tanto chanta, malandro y violadores de los derechos humanos, andan dándolo como referencia.
Es interesante, ahora que hablamos de chantas y malandros, observar que a un funcionario bancario que supuestamente viola el inmoral «secreto» de su profesión para dar una información importante sobre la ética de ciertos personajes, lo condene la justicia mientras que uno de los banqueros que afanó abiertamente a nuestro país provocando, estos sí, una de las mayores crisis del sistema, pueda vivir de bacán sin que nadie lo moleste. Sin que los intelingentísimos servicios de inteligencia se les ocurra vigilar a sus hijos y nietos para ver si los visitaba.
Como dijo Ubú. ¿quién le dijo a usted que la ley tiene algo que ver con la justicia? *
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