SEMINARIO SOBRE LA ELABORACION DE UN PLAN NACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA EN CASA

Hambre y depresión: las otras caras de la violencia doméstica

Durante un seminario organizado por el Iname con vistas a la elaboración de un plan nacional para actuar en la compleja problemática de la violencia doméstica, la directora de la Línea Azul de ese organismo, Renée Bentancor, expresó que en estos días «hemos ingresado niños por desnutrición, porque no tienen para comer». La jerarca señaló que aunque son conscientes de que es una situación muy delicada, «cuando un niño de pocos meses no se está alimentando, tenemos que privilegiar su derecho a la vida, antes que el derecho de permanecer en la familia, y entonces debemos internarlo. Intentamos que esa internación sea lo más corta posible y trabajamos con la familia para que pueda volver pronto a ella».

Agregó que si no se producen cambios en el entorno social de la familia, si tiene hambre, evidentemente no se van a producir cambios en lo interno.

La jerarca destacó que las características típicamente uruguayas de tristeza y melancolía «se están haciendo crónicas, y desencadenan grandes depresiones severas en los adultos, lo que genera otro tipo de violencia, que es la negligencia debido a que la parálisis que provoca hace que se descuide a la familia, siendo los niños los más perjudicados».

Presiones

Si bien la violencia doméstica cuyas víctimas son las personas más vulnerables  léase niños, mujeres y ancianos  se da fundamentalmente en las clases sociales más deprimidas. Al decir de Bentancor, «es totalmente democrática», por existir en todas las clases sociales. Pero la diputada Beatriz Argimón señaló que en los niveles socioeconómicos medios y altos existen presiones para que esos casos no trasciendan y por tanto no se intervenga. La legisladora sentenció que «no se nos escapa que cuando hay una denuncia de maltrato infantil, los porteros de los edificios de Pocitos frenan el ingreso de los operadores del Iname». También dijo que hay colegios privados que impiden el trabajo de esos funcionarios, y agregó que «cuando las clases media y alta empiezan a comparecer a los Juzgados, aparecen las llamadas a legisladores, abogados conocidos, a jueces y fiscales», y surge la presión.

Argimón remarcó que «nunca una ley fue tan resistida ni se le hizo tanta radiografía» como la de violencia doméstica, aprobada hace un año.

Causas

Según Cristina Domínguez, una de las psicólogas del Ministerio del Interior que realizaron un estudio sobre el fenómeno   publicado en La República de las Mujeres el año pasado , la violencia doméstica se da principalmente en las clases sociales más bajas. Pero para el ministro de Educación y Cultura, Leonardo Guzmán, la violencia doméstica es una patología sustentada en «la caída de nuestra capacidad de transmitir la necesidad de respetarnos y su reemplazo por una especie de gran prestigio que ha ganado el ser transgresor».

Discrepando con Guzmán, la diputada Margarita Percovich (EP-FA) señaló que «el ejercicio de la violencia doméstica no es una patología sino que tiene que ver con el ejercicio del poder», que en nuestra cultura recae sobre los hombres tanto en el ámbito público como privado. Bentancor coincidió con este concepto.

En representación de las organizaciones no gubernamentales, Adriana Mollas, del Foro Juvenil, y Alvaro Capano, de la ONG «Somos», señalaron carencias en las coordinaciones interinstitucionales a la hora de abordar la problemática. Estas carencias «han impactado negativamente sobre el núcleo familiar y sobre el niño, lo que genera sobrevictimización, desprotección y exclusión del sistema social. Asumieron su parte de responsabilidad al decir que «tal vez no hemos encontrado la mejor forma para que el Estado asuma como prioridad el compromiso de hacer visible y atender este fenómeno a través de políticas sociales específicas». Los psicólogos consideran que «hacer visible el fenómeno es un compromiso que todos debemos asumir».

En este seminario hubo coincidencias en la necesidad de actuar sobre la prevención y sobre la necesidad de hacer visible una problemática que suele ocultarse. Asimismo, se planteó que debe capacitarse a quienes tienen en sus manos la detección del problema y el acopio de la prueba. *

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