Tiene la palabra

 

Embajada de Italia desmiente a El Observador

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* La Embajada de Italia, haciendo referencia al artículo publicado en el diario El Observador el día 13 de mayo de 2003 titulado «El Consulado de Italia cierra por un año», desmiente categóricamente las noticias y comunica que:

1) Ninguna fuente diplomática italiana ha emitido las noticias que aparecen en el diario.

2) El Consulado no cerrará, y además permanecerán todos los servicios abiertos sin límite de tiempo.

3) El trabajo del Consulado en el sector ciudadanía se ha además reforzado, modificando el sistema precedente, que preveía un límite de trámites mensuales. No habrán más números limitados pero todos aquellos que tienen la documentación en orden podrán presentarse en fechas que serán fijadas también durante el segundo semestre del año 2003.

4) Como prueba de esto, en estos meses el Consulado ya ha recibido los trámites de 2.000 familias y abierto una oficina de informaciones específica para la ciudadanía, que funciona los días lunes, miércoles y viernes desde las 8.00 a las 10.30 horas.

5) El Consulado está gestionando los trámites ingresados en el mes de mayo de 2002. Asumieron recientemente 8 personas, que agilizarán aún más la tramitación de lo atrasado.

6) El traslado del actual cónsul es un procedimiento absolutamente normal y obligatorio, luego de tres años y medio de permanencia en el país, ya establecido hace meses por el Ministerio de Asuntos Exteriores italiano. Se hace propicia la ocasión para agradecer al señor cónsul Velotti por la excelente labor desarrollada como jefe del Consulado de Italia en Montevideo.

GIORGIO MALFATTI DI MONTE TRETTO – EMBAJADOR

 

Sin rencores ni revisionismos

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* El próximo año 2004 se cumplirán 20 años del Pacto del Club Naval. El Frente Amplio participó y suscribió dicho acuerdo.

Pero me gustaría destacar la actitud del Gral. Líber Seregni al ser liberado, luego de haber estado preso durante casi todo el gobierno de facto. Nada de odios, rencores y menos venganzas. Si mal no recuerdo hablaba del futuro del país más que nada.

Al salir el informe de la Comisión para la Paz, el Frente Amplio habla de revisionismo. No creo que el Gral. Seregni haya cambiado de idea. Pero me parece que traer al tapete discusiones de muchos, no, de muchísimos años atrás me da la sensación que suena hasta ridículo.

Me parece que el pueblo uruguayo quiere y merece otra cosa.

Para prosperar hay que trabajar a la luz del día. No hay que ir al sótano a revisar las telarañas de un pasado lejano que todos lamentamos.

Lo saluda atentamente

J.R.G. – C.I: 1.088.185-8

 

Pedido de colaboración a la sociedad desde el Comcar

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Quien suscribe, César Alvaro Romero Severo, recluido en la Celda 104 del Módulo 18-3 del Comcar, se dirige a usted para solicitarle me dé una mano, publicando esta carta.

Le diré que tengo la intención de escribir un libro, y estoy trabajando en un ensayo sobre un proyecto de ley sobre el hacinamiento carcelario y la profilaxis del delito, para lo cual me haría falta una PC pues tengo pensado formar para el Módulo un Taller de Computación, pues podría ayudar a muchos reclusos (estoy en un módulo donde las oportunidades no se dan como en el Módulo XIII) con el estudio de la computación, más aun a aquellos que son jóvenes, pues le podría servir para el día de su liberación, pudiendo así intentar salvar de esta vida a aquellos que aún tienen salvación y un futuro por delante.

Hay presos que son casi niños y no tuvieron oportunidades de cambio. Yo no las tuve y he estropeado mi vida, quedando solo en este mundo y con una condena de más de 30 años. Todo por no tener un consejo a tiempo, o un hombro amigo donde apoyarme.

Pero tengo la esperanza de poder ayudar a toda esta juventud que hoy por hoy está sola y sin rumbo, sin contención, sin códigos, faltos de amor y comprensión y sin que nadie les enseñe que hay algo mejor en la vida que andar delinquiendo, haciendo sufrir a extraños y familiares, sin contar con el sufrimiento propio que como usted comprenderá es muy grande.

Yo pienso que con el estudio se puede combatir el ocio (en parte) y hacerles ver la vida de otra manera.

Por eso ruégole publique esta carta, pues me es de extrema necesidad conseguir una PC como mínimo, para poder cumplir con parte de mis asignaturas pendientes, y ante todo la utilidad pedagógica que puede aportar para nosotros los privados de la libertad y la sociedad en general.

Yo sólo le pido a usted y a la sociedad uruguaya me den la oportunidad de ayudar y ayudarme en este emprendimiento totalmente personal.

Yo sé que muchos de nosotros hemos cometido crímenes horrendos, pero hagamos algo para que no los volvamos a cometer, tratando de recuperar lo recuperable.

Desde ya le agradezco a usted y a la sociedad uruguaya las posibles colaboraciones.

Saluda atentamente

CESAR ALVARO ROMERO SEVERO

 

Ayudemos a Santa Fe

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Apelo a la tradicional solidaridad del pueblo y las autoridades uruguayas.

Gran parte de los pobladores de la Provincia de Santa Fe -en especial su capital- están sufriendo las consecuencias de una tremenda inundación. No voy a entrar en detalles. Ya nos saturamos de imágenes que transmiten dolor e impotencia. Quizás por una cuestión de proximidad tenemos mayor relación histórica y afectiva con los entrerrianos, porteños y provincianos de Buenos Aires.

Sepan disculpar si en medio de una tragedia de esta magnitud, apelo a un ejemplo personal.

Me llega muy de cerca lo que está pasando por estar casado con una santafesina que se vino a vivir a Uruguay y porque nuestras hijas, de 7 y 11 años, son tan fraybentinas como santafesinas: hinchas de Peñarol y Colón, cantan con total naturalidad el Himno Nacional de Uruguay como el de Argentina.

Es posible que se conozca a Santa Fe por ser la patria chica de Carlos Reuteman, Horacio Guaraní, Fernando Birri (compañero de la infancia de mi suegra), Carlos Monzón y Los Midachi, entre otros.

Además -casi nada- es la cuna de las Constituciones de la República Argentina.

Rescato además el hecho de que el Club Colón haya adoptado nuestro tradicional «Vayan pelando las chauchas» y en lugar de «uruguayos sangre de campeones/uruguayos garra y calidad», lo sustituyeron por «sabalero sangre de campeones…».

Si alguien busca en la historia, encontramos a la Liga Federal que integramos, entre otras provincias con Santa Fe y más atrás, debemos agradecer a Hernandarias, quien desde esos lares introdujo la ganadería por nuestra Isla del Vizcaíno.

Es espantoso identificar tapados por las aguas, los barrios de gente amiga, lugares que conocemos y hasta parques y plazas donde nuestras hijas suelen jugar con sus primos.

En las imágenes veo los rostros de los más pobres, de los que perdieron todo y me viene a la memoria un artículo del gran Maneco Flores Mora.

A mediados del S. XIX, cuando Artigas era sólo un recuerdo, un grupo de militares y civiles santafesinos planificó una intentona golpista en la misma ciudad que hoy está bajo las aguas, para lo cual se recurrió al apoyo de los indios de la zona.

Pero el dí
a del golpe, esos mismos indios aparecieron en pleno centro de la ciudad trayendo amarrados a los responsables del levantamiento. Cuando se les preguntó por qué no los habían acompañado, la respuesta aún hoy conmueve: «Estos hombres fueron los que traicionaron a Artigas y Artigas era nuestro padre».

Imagino que muchos de los descendientes de esos indios están pasando hambre y frío. Vamos a ayudarles, como buenos orientales.

EDUARDO IRIGOYEN – C.I. 2.003.133-8

 

BPS: digna versión del Dante

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Entrar a cualquier dependencia del BPS es introducirse a la versión siglo XXI de La Divina Comedia, con la única diferencia que sólo existen infiernos para las miles de personas que intentan acogerse a un régimen jubilatorio, privándolos tan siquiera de un momento en el Purgatorio.

Patrocino a un ciudadano que en el mes de octubre del año 2000 inició su trámite jubilatorio con la esperanza de percibir, luego de cuarenta y tantos años de trabajo, una remuneración que le permita vivir por lo menos con cierta dignidad esta etapa de su vida.

Luego de un año y medio de silencio sobre la marcha del trámite, tras reiteradas visitas a los directivos del organismo, surge el primer problema: no está la baja de la empresa.

Entonces los integrantes del círculo infernal empiezan a dar consejos: que renuncie a su cuota social, que pida la baja de oficio, que no es posible una solución si la empresa no ha realizado lo que correspondía… pero ¡oh sorpresa! Gracias a la labor responsable de una escribana de ATYR, allá en un cajón se encuentra la desvalida baja que dormía desde hacía un año en su lecho mortuorio esperando que el beso de alguien le diera vida.

El ciudadano lleva la baja en mano al BPS, preguntándose para qué tanto sistema informático y tantas maquinitas si es él quien haciendo uso del viejo y querido sistema manual -ambulatorio pone en orden el tablero. Se pregunta cómo harán esos pobres ciudadanos impedidos de hacer interminables colas frente a los mostradores ya sea por motivos de salud o económicos… pero eso es un detalle. Como es un detalle también la frialdad y la soberbia de la gran mayoría de los funcionarios que lo atienden, desde los que detentan puestos de jerarquía hasta los más humildes funcionarios del escalafón inferior, casi sin excepciones.

Bueno… ¿y ahora qué? Ahora vuelve a pedir audiencia con algún directivo, pero se le atiende afuera del búnker jerárquico por una secretaria muy amable que lo rodea de amabilidad pero que no le soluciona nada.

Entonces, luego de otros meses… nuevo problema. Falta llevar la baja a GAFI. ¿Qué es GAFI? Pregunta el ciudadano en el despacho de un directivo. La pregunta cae y se expande como en un precipicio… en el despacho del director sus asesores no saben qué cosa es ni dónde queda. El ciudadano averigua y entra al siguiente círculo con su baja en mano. La empleada que lo atiende le dice no tan amablemente: «Esto no es para acá».

Finalmente alguien decide que sí, que es ahí. Vuelve el ciudadano, contento al fin, ha cumplido la labor del día, nuevamente le ha ganado en agilidad al sistema informático.

Y finalmente el expediente entra al círculo anhelado: ¡liquidación! Es el 14.11.02.

Pero el liquidador es nuevo, no sabe liquidar, debe tomar cursos. Pasan los días y los meses y ¡al fin! El liquidador ya sabe hacer los deberes, pero… la escuela se muda de calle, hay que trasladar los papeles, las maquinitas, los escritorios…

Ya está, ahora sí, el liquidador se enfrenta al expediente, pero… ¿dónde está la baja? El ciudadano avisa, cuenta, relata, da fechas, buscan y aparece. ¡Ahora sí! Pero… el liquidador tiene dudas y como es nuevo tiene que consultar… venga el viernes. ¿Este viernes? No, el otro.

Ese viernes, por suerte, el ciudadano no tiene nada importante que hacer, por eso se toma dos horas en la mañana para presenciar cómo los funcionarios del BPS conversan, toman el té y luego… ¡ah! ¿Es usted? El mes que viene cobra su jubilación, quédese tranquilo. Pero no venga, nosotros lo llamamos.

La vuelta a casa es la planificación de lo que empezará a devolver a los amigos, los parientes y los vecinos el próximo mes cuando cobre su premio a la constancia y a la paciencia.La cuenta es larga, cinco veces lo ha atendido la amable secretaria, decenas de veces ha usado el teléfono, y la dependencia del BPS en Ciudad de la Costa ya es su segundo hogar. ¿Cuántos viernes van?

No te apures ciudadano, todos van a tener que esperar un poco más.

El liquidador tiene tantas dudas que necesita dos o tres semanas más… ya es 2 de mayo de 2003. Todo empezó hace 937 días…

Duerme una nota enviada a todos los Directores del BPS el 21.10.02 explicando la situación, duerme el señor liquidador, duermen los asesores de los directores, duerme el sistema informático, el ciudadano, apenas duerme contando cómo, dónde y cuándo arribará al paraíso, mientras el Dante, horrorizado… le guiña un ojo.

A.B.B. – 1.394.133-4

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