"Peor ya no podemos estar", dicen los pobladores

Se multiplica la población de asentamientos en Colonia

Juan Suhr, poblador de esos asentamientos, dijo a LA REPUBLICA que procuran «encontrar alternativas a la grave situación social y económica» que están viviendo.

Indicó que unos años atrás, cuando se instaló en esa zona había cuatro o cinco familias como vecinos y «ahora hay un ranchito al lado del otro, inclusive ocupando algunos terrenos que son privados, pero es que cuando la gente se queda en la calle, no lo piensa dos veces y acomoda unas maderas y unas chapas donde sea».

Los asentamientos constituyen los barrios denominados «Villa Ferrando» y «Las Malvinas», siendo el primero de ellos el que más se ha extendido.

«Ahí nos defendemos con lo que podemos», comentó Luis Díaz, otro vecino del lugar. «Antes había alguna que otra changa en la construcción, pero ahora lo único que nos va quedando es la venta de leña, por lo menos durante el invierno».

Quienes más padecen esta situación «son los gurises, que para poder comer dependen de la ayuda que les pueda llegar por medio de la oficina de Acción Social de la Intendencia, o de otras instituciones particulares», agregó Díaz.

La carencia de oportunidades laborales en Colonia y en estos barrios en particular, lleva a que «por ejemplo, un padre de familia vaya desde esta ciudad hasta otra localidad en la otra punta del Departamento, prácticamente por un poco de comida para él y su familia», reveló Juan Suhr.

Sin embargo, los pobladores de los asentamientos locales no bajan los brazos y se organizan para resistir.

En ese marco el próximo 1º de Mayo habilitarán una olla popular «que será de mucha utilidad, aunque nos queda claro que la solución de fondo es poder tener trabajo y ganarnos el pan con nuestro esfuerzo», advirtieron.

También preparan un registro de aquellas familias más necesitadas, para entregarlo «al intendente y a las autoridades que sea necesario, porque esto ya no se aguanta más».

El «espejismo» de Colonia

Otro poblador de «Villa Ferrando», Nelson Castro, mencionó que «acá todos los días están llegando personas que vienen de otros puntos del departamento o del resto del país, creídas que en Colonia se vive un momento bueno en cuanto a trabajo».

Recordó el caso de «una pareja joven que hace poco llegó acompañando a un parque de diversiones y decidieron quedarse ilusionados en que aquí encontrarían mejores oportunidades».

Ahora viven en un cobertizo de chapas que les donaron algunos vecinos, y no saben para dónde ir porque no tienen ni lo más elemental para echar a la olla, salvo la poquita ayuda que les podemos dar, sobre todo para el hijo chico que tienen», contó Castro.

Situaciones similares se presentan a diario, incluyendo a quienes contaban con una ocupación estable y la perdieron por el cierre de empresas o la reducción de personal.

A nivel municipal, esta realidad es seguida de cerca con «enorme preocupación» ya que «el problema va más veloz que las soluciones que podemos articular, por falta de recursos».

Para los pobladores de los asentamientos «organizarnos es lo único que nos queda, porque ya peor de lo que estamos no podemos vivir, y mire que esto lo hacemos no por política, sino por hambre», sentenciaron todos los entrevistados. *

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