Tiene la palabra

Declaración de Acción Popular,  Lista 41, del EP-FA

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Ante lo manifestado por el presidente del Encuentro Progresista-Frente Amplio, compañero Tabaré Vázquez, que provocaron una andanada de insultos de la mayoría de los actores políticos blancos y colorados y además las críticas de Asamblea Uruguay Lista 2121 de nuestro propio partido Encuentro Progresista-Frente Amplio.

Acción Popular, Lista 41, se hace un deber político, ético y moral, expresar públicamente lo siguiente:

1) Está correcto el compañero Tabaré Vázquez, la gente tiene el derecho a saber de qué se trata, se acabaron las componendas, al diablo con la prudencia mal entendida, con el patriotismo mal entendido, con la seriedad mal entendida; con estos conceptos en boca de estos canallas nos han, prácticamente, robado toda la vida. He ahí el mérito del compañero Tabaré Vázquez, respeta a la gente, le dice la verdad, solamente la verdad.

2) Nuevos vientos soplan por el mundo, se exigen hombres, mujeres y gobiernos dignos, humildes, solidarios, que tengan la valentía moral de denunciar al nuevo Hitler, que está asesinando al pueblo iraquí, para quedarse con su petróleo.

ORGELIO CABRERA

 

Unámonos para condenar la guerra

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* El motivo de la presente es sugerir que su canal elabore algún tipo de material que condene los horrores de cualquier guerra, para ser publicado periódicamente, independientemente de los bandos implicados. Creo que como ciudadanos del mundo, debemos contribuir a presionar de alguna manera a los responsables de esta barbarie o, al menos, a quienes estén más cerca de ellos que algún vecino y esto puede ser una misión que puede llevar a cabo de una manera mucho más satisfactoria y eficiente el llamado «cuarto poder». Es cierto que nosotros podemos agruparnos para hacernos sentir, pero lo que a nosotros, en el mejor de los casos -y si esto es algo más que una utopía- nos puede costar muchísimo tiempo y esfuerzo; a los medios de comunicación sólo les cuesta algunos segundos de emisión gratuita, que puede catalogarse, más que como un servicio a la comunidad, un servicio a la humanidad.

Recalco enfáticamente que mi pedido no obedece a ninguna consideración política -pues de lo contrario hubiera recurrido con esta desesperada inquietud a algún partido político- ni se basa en simpatías o antipatías por uno u otro bando abocados en la guerra en cuestión -respecto a esto, todos tenemos una opinión formada y es obvio que no la vamos a cambiar- sino que, por el contrario, su fundamento es que no se puede asistir como meros espectadores a algo tan horrible y monstruoso como la guerra.

Hace pocos días un canal de televisión -tal vez los otros también, pero por razones de trabajo sólo vi ese informativo- mostró una imagen sobrecogedora de un pequeño niño quemado por el efecto de una de las «bombas inteligentes» arrojadas en Irak. El cuerpito del nene era una llaga viva; estaba recostado sobre un catre y una mujer le estaba poniendo una pomada que parecía dentífrico sobre el pecho. Al pobrecito le temblaban las rodillas. Cuando la mujer empezó a distribuirle esa pomada sobre el cuerpo oí uno de los llantos más desgarradores de mi vida: parecía que estaba escuchando a mi propio hijo, porque el llanto de los niños pequeños es muy parecido. Era algo tan espeluznante que creo que nadie que tenga un hijo, un sobrino, un nieto, un ahijado o quiera a cualquier niño, lo puede ver y oír sin que se le mueva el esqueleto. El informativista dijo algo muy cierto, en cuanto a que cuando se habla de «efectos colaterales» en realidad está hablando de eso que acabábamos de ver. Tiene toda la razón del mundo.

En cuanto al otro bando, citaría otra imagen que me afectó mucho. Me refiero a la de un soldado tomado como rehén por las tropas de Irak. No es necesario agregar nada porque, a mi entender, su cara lo decía todo. Era -o es- un muchacho joven y estaba absolutamente aterrado y no es para menos. Todos sabemos que los que van al frente en cualquier guerra son aquellos los menos poderosos y hasta los que no tienen otro medio de vida; pocos tienen como vocación la militar, por lo menos, en cuanto a su tarea específica, que es la guerra propiamente dicha. Me puse a pensar que tal vez tuviera un hijo que lo viera por televisión o en una foto, o una madre o cualquier persona que lo quisiera y se diera cuenta -como lo haría cualquier persona que lo viera, porque era tan claro como el agua- que era presa de una profunda consternación, de un terror difícilmente explicable por alguien como yo, que estoy tan lejos. ¿Por qué tanto dolor?

Puedo asegurar que no se puede ser indiferente a esta realidad y creo que sería bueno que nos uniéramos en condenarla en sí misma, porque más allá de quien pueda uno pensar que tiene razón, esto que está pasando es inaceptable y los responsables nos están obligando a cada uno de nosotros, contra nuestra voluntad, a ser testigos mudos de una barbarie. Entonces, ¿no podemos al menos expresar que no podemos tolerar que sucedan esas cosas en ninguna parte del mundo y que no existen razones que justifiquen la muerte de niños? En todo caso, esta atracción que parece que los seres humanos hemos sentido siempre por la guerra, sólo atañe a hombres y tal vez a mujeres, pero nunca niños.

Mire, en realidad, con todas estas palabras sólo quisiera que por un momento sienta lo mismo que yo y poder así convencerlo en el sentido de «arrimar» un mensaje a favor de la paz, que, aunque sea pequeño, puede tener mucho eco en quien lo recibe, porque tanto nosotros como ellos sentiríamos que, lejos de estar solos en esto, simplemente estamos expresando un hondo sentimiento que sin duda es común a la inmensa mayoría de las personas.

S.M.

 

A propósito de un mensaje al «Pepe» Mujica

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Estoy leyendo un mensaje al «Pepe», que apareció en una sección de El País, creo se llama el Ojo de la Semana. Tienen razón en llamarlo el ojo y no los ojos, porque así le resulta más fácil ver sólo aquello que le conviene. Como sé que el «Pepe» no le va a contestar (su tiempo es demasiado valioso para perderlo en tonterías) yo como estoy jubilado y a mí me sobra (el tiempo quiero decir) lo perderé en hacer algunas consideraciones sobre dicho mensaje…

Al autor del escrito: Voy a emplear el mismo lenguaje que usás para dirigirte al «Pepe», aunque creo que con mayor conocimiento del que hacés gala… Se nota que los de tu clase no están habituados al lenguaje orillero. Por ejemplo: en lugar de ¿junaste como era la cosa 40 años después? Debiste haber puesto manyaste. Junar es mirar, manyar es comer, pero se usa como entender. ¿Manyaste?

Preguntás por qué demoró tanto en darse cuenta de la grandeza de Wilson, él que andaba a los chumbos cuando aquél era ministro de Ganadería. Andaban a los chumbos porque él y otros como él, tal vez equivocados, se jugaron la vida, amén de su propio bienestar y el de sus familias por lo que creían justo. Como lo hizo Aparicio a pesar de los «Dotores». En cambio Uds. cuando le afanaron la elección a Wilson, ¿se la jugaron? Se arrugaron como tejido e´fiambrera.

Y vos ¿te acordás de los postulados de Wilson? Nacionalización de la banca y el comercio exterior, reforma agraria moderada pero que de cualquier manera era algo. ¡Jajaja! ¿Te imaginás la alegría de los Heber, Gallinal y el ochenta por ci
ento de los estancieros dueños de más de medio país y blancos como güeso de bagual y el apoyo en cámara de los Braga, Greno, Cambón, De Posadas y etcéteras? ¡¡Nacionalizar el comercio exterior!! Pobre Wilson.

En cuanto a que lo votaron como a nadie, la gente de pueblo sí lo votó, no creo que los antedichos lo hayan hecho. ¡Cruz diablo! Y perdoname, pero después de leerte creo que voz tampoco. Que uses ahora la imagen de Wilson es otra cuestión. Ya estamos acostumbrados; lo mismo hacen los otros integrantes del partido rosado con don Pepe. En cuanto a los blancos camaleónicos que mencionás como Erro y el «Pepe», tal vez se hayan ido para no hacer de furgón de cola del mandante colorado de turno, que, sin darles pelota a tus dirigentes decide con sus pares (los de su partido) lo que hay que votar, y Uds. se ponen el yeso y lo hacen con un solo hombre. Imaginate si se despertara el viejo don Luis Alberto. Les reventaba los glúteos a patadas. ¿Viste que soy delicado? Dije glúteos para que no te escandalices. Y sobre el proyecto extranjerizante detrás del que según tu brillante razonamiento se fueron los malos blancos, no te referirás a la venta-regalo de Antel propuesta por un blancazo como el «Cuqui», a la entrega del agua en Maldonado, a la asistencia a la gloriosa plaza financiera, y a todos los etcéteras que han llevado al país, (el Uruguay, quiero decir, no confundir) a la brillante situación en que se encuentra. Coalición mediante. Claro que ahora hay que cacarear contra el gobierno como hace tu líder, de la boca para afuera, claro, ya que se acercan las elecciones y hay que engrupir giles. Así que no precisa el «Pepe» otra vida como decías para encontrar la verdad. Le basta mirar el paisito. Además, el señor Mujica se debe estar matando de risa. No ofende quien quiere, sino el que puede.

Chau.

GUILLERMO DAFRA – C.I: 685.939-8

 

Carta a las fuerzas que conforman el FA-EP

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Por derecho soberano lo exigimos.

La autorización para salir del país al Presidente es concedida por la mayoría absoluta de votos del total de componentes de la Asamblea General, en reunión de ambas Cámaras (Art. 172 de la Constitución)

Un rotundo apoyo a la petición del Partido Socialista y tendría ya que estar el apoyo del 26 de Marzo y el resto del EP-FA.

¿Por qué? ¿Podrá Batlle cambiar la postura sobre la invasión a Irak, que a los ojos del embajador estadounidense es leve, a un apoyo rotundo al genocidio a cambio de espejitos de colores, estando lejos del 94% de la población uruguaya en contra de dicha masacre a los derechos humanos?

¿Los varios empresarios interesados en conversar con él, tendrán la suerte de ser los primeros y mayores interesados en la empresa que nos robe el agua y deje a Uruguay como desierto o que su población tenga que pagar por un litro de agua el precio de 100 litros de gasoil como en Irak? ¿O tendrá que permitirle a EEUU invadir nuestro territorio para planear desde el Uruguay el ataque a la triple frontera?

Señores, alerta, alerta, es mejor prevenir que curar y hacer cumplir los artículos de nuestra Constitución, si no ¿para qué están? ¿Somos un país democrático y con leyes que cumplir? ¿O cualquiera que gobierne el país hará lo que quiera y cuando quiera?

Confío en los respectivos representantes del EP-FA que apoyarán y buscarán apoyo para evitar lo que puede evitarse.

NATACHA

 

De la poca memoria oficial y del síndrome de Jeremías

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Poca memoria se rinde desde el Poder al fallecido señor Brezzo, en su papel de ocasional Secretario de Defensa Nacional.

Poca memoria han de tener, respecto a la mecánica de adquisiciones, los popes de las compras públicas en ese rubro presupuestal al que se le sigue otorgando millonadas para armar al Nuevo Uruguay de siempre.

Si no es mala nuestra memoria reciente, recordamos que el malogrado Don Luis, desde su cartera, licenciaba a la tropa por no poder asignarle calzado, alimento, atención sanitaria y así; es decir, que mandaba a la soldadesca a jugar a la tasa (cada cual a su casa) demostrando el nada lúdico axioma de que efectivos hay de sobra en la nómina… desde que no cayó ni un ápice el índice de seguridad externa oriental.

Sin embargo, más de una vez hemos dado en la vía pública con que llevan matrícula militar -sospechosamente caseritas, por cierto- unas motocicletas Suzuki de 500 cc que en el mercado orillan los 9.000 dólares. El colmo pasaría porque se tratase de motos particulares con chapas truchas, lo que superaría el récord del jerarca de la OSE.

Hay muchas otras motos en la plaza, que servirían perfectamente a «estafetas», suerte de amanuenses castrenses, cuyo costo apenas supera los U$S 1.000 y que brindarían similar prestación.

Y no digamos que los modelos de automóviles que usa el personal militar, que por cierto en su mayoría no son hábiles sino para circular por vías harto pavimentadas (y nada económicos en su faja respecto a otros que produce el colectivo del Mercosur).

Sería interesante que se exponga, por quien corresponda, cuál es la verdad de por qué no rima el asunto: o no hay para media suela y para pirón, o hay fondos para tirar manteca al techo a la par que demasiado llanto al estilo del bíblico Jeremías.

CARLOS BARROS PONS – C.I: 1.217.199-4

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