El amor, la zapán y los celulares
Mimos telefónicos
Si ahora te molesta que suene tu celular justo cuando estás conversando de algo importante o te da un poco de vergüenza hablar rodeado de gente, andá aprontándote porque muy pronto no sólo te van a hablar sino que te van a acariciar, dar una cachetada y hasta a tocar andá a saber qué, según el lugar en que lleves el celular.
Se vienen los teléfonos con «vibetones», que son unas tonadas vibradoras que permiten producir «notas sensoriales» de diferente intensidad. Esta nueva tecnología permitirá el tacto virtual.
Ya han desarrollado algunos como una cachetada (corto e intenso) y como un apretón de manos (suave y prolongado). Se prevé que algunos «vibetones» no serán autorizados para menores de 18 años. ¿Te imaginás que estés en una reunión de trabajo y tu novia te llame con ganas de vibetonear?
A adelgazar que se acaba el mundo
Setenta y cuatro italianos expertos en pérdida de peso han llegado a una interesante conclusión: para adelgazar, el amor es mejor que cualquier dieta de las centenares que andan por ahí.
El chocolate, los dulces y otras fuentes de carbohidratos estimulan los neurotransmisores que causan una sensación general de bienestar. «Estar enamorado produce la misma felicidad, el organismo no necesita de estos alimentos para lograr el bienestar», dijeron lo expertos.
Claro que, como si fuera la dieta de la Luna, uno debería enamorarse muy seguido porque el efecto reductor del amor no dura para siempre.
Sin ánimo de sacar otras conclusiones, veamos la duración promedio: para una tercera parte, la pérdida de kilos dura sólo hasta el matrimonio; para el 23 por ciento, el primer hijo, tanto para la mujer como para el hombre, puede hacer que vuelvan los «flotadores» y la zapán. Cerca del 12 por ciento nunca recupera el peso perdido. ¿Encontraron el Gran Amor o pequeños amores variados?
Así que, señoras y señores, cuando vean a su cónyuge adelgazar, ¡atenti!, pregúntenle qué dieta está haciendo. *
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