ACTUALMENTE 1.300.000 SOCIOS MANTIENEN EL SISTEMA Y RECIBEN PRESTACIONES EN FORMA INTEGRAL

El mutualismo discutirá brindar servicios según categorías de cuota

l destino del mutualismo no tiene relación con el número de instituciones que permanezcan con sus puertas abiertas, ni con la cantidad de funcionarios médicos y no médicos que continúen en actividad. Tiene relación con los beneficios que obtengan los usuarios por el pago de su cuota mensual, que hoy ronda $ 890 por cada socio adulto particular.

Mientras existe una suerte de polémica acerca de cuántos socios perdió el mutualismo en los últimos tiempos, según varios dirigentes de la salud consultados por LA REPUBLICA, una de las discusiones más importantes que se instalarán este año será, justamente, redefinir la canasta básica de prestaciones.

El presidente del Plenario de Instituciones de Asistencia Médica Colectiva (IAMC), Natalio Blankleider, dijo a LA REPUBLICA que «deberá existir un acuerdo nacional para redefinir los servicios que incluye la canasta de prestaciones del sistema mutual, no sólo por parte de las entidades médicas, sino por parte de parlamentarios y a nivel del gobierno, porque no se puede seguir aumentando la cuota infinitamente». También consideró que no se puede seguir rebajando salarios como única variable de ajuste.

Ahora la crisis del sector mutual tocará de cerca al millón 300 mil usuarios. En Montevideo son más de 800 mil las personas que se asisten en mutualistas y en el interior son 500 mil las que pagan una cuota a cambio de «todos» los servicios, desde atención en consultorios hasta internación en centros de tratamiento intensivo. Sin embargo, en los próximos meses podrían enfrentar la modificación de la canasta básica de prestaciones, ya que la mayoría de las mutualistas no podrán seguir brindándola como hasta ahora.

La relación entre el costo de los insumos y la cuota que tras la devaluación de junio último quedó reducida a treinta dólares –mientras antes equivalía a unos cincuenta– es el factor principal para explicar por qué gran parte de las entidades no podrán continuar ofreciendo a sus usuarios la canasta integral de prestaciones.

Política de Estado

El presidente del Plenario de IAMC, Natalio Blankleider, agregó que «la canasta deberá ser reformulada porque hoy tenemos el problema del valor de la cuota versus las prestaciones que ella cubre». Añadió que «la canasta fue definida con base en la adición de técnicas y beneficios para el usuario y nadie concibió el problema de que una canasta integral se incrementa obligatoriamente». Blankleider se preguntó «hasta cuándo se puede aumentar el valor de la cuota mutual»; se respondió: «aunque contradice mis palabras de toda la vida, parece inevitable que todo el sistema –y no sólo algunas mutualistas– redefina qué servicios se pueden brindar por el valor de la cuota y cuáles deben quedar afuera». Blankleider no desconoció que «esta situación llevará a que una persona con dinero adquiera una canasta de servicios mayor que alguien con menores recursos».

El presidente del Plenario de IAMC consideró que «el tema de la canasta básica de prestaciones es un asunto de política de Estado».

Por su lado, el presidente de la Federación Médica del Interior, Italo Mogni, dijo a LA REPUBLICA que «hay servicios que las mutualistas no pueden solventar con la actual cuota mutual». Agregó que «en varias instituciones, sobre todo en Montevideo, se está apelando con frecuencia al feriado quirúrgico para aliviar gastos».

El feriado es un recurso aplicado por las instituciones para moderar el número de intervenciones coordinadas. El sistema comenzó a aplicarse luego de la firma del convenio de 1993, que determinó el pagó por acto médico a los cirujanos y anestesistas.

A este panorama, fuentes gremiales añadieron a LA REPUBLICA que «se teme, además, el cierre de otras dos instituciones». Como sucedió con las cinco mutualistas clausuradas durante la administración Batlle, ante un cierre el dolor de cabeza inmediato es qué hacer con las fuentes de trabajo.

Desde el año 2000 bajaron sus persianas: Cemeco, Midu, Comaec, Central Médica y Oca Larghero.

Del plan B a  la absorción total

Ninguno de los casi cien médicos que hasta diciembre trabajaban en Oca Larghero será absorbido por otras instituciones de asistencia médica colectiva. En abril de 2001, una asamblea del Sindicato Médico del Uruguay (SMU) se negó a adherirse al llamado Plan B, que en teoría asegura la distribución de funcionarios de una entidad clausurada en razón de los socios que se reafilien a otras mutualistas.

El SMU apostaba entonces a que no se cerraran entidades médicas.

A la luz de los hechos, el gremio médico estudia unirse a la Federación Uruguaya de la Salud para exigir al ministro Alfonso Varela que en caso de nuevos cierres, sean traspasados a una sola institución tanto los socios como los funcionarios médicos y no médicos. El ejemplo a seguir es Central Médica, cuyos afiliados fueron absorbidos por el Círculo Católico en diciembre pasado. Para las próximas semanas se aguarda un análisis del número exacto de reafiliaciones para saber cuántos trabajadores comenzarán, finalmente, a trabajar en dicha entidad.

«La idea, claro está, es que el Poder Ejecutivo no cierre más mutualistas; pero si así sucede, la institución que absorba al cien por ciento de los trabajadores de una clausurada recibirá la totalidad de sus afiliados», explicó el dirigente del gremio médico, Escandor El Ters.

El dirigente Thelmo Rosas dijo que «el SMU y la FUS tomarán, de ser necesario, medidas de carácter conjunto ante la crisis del mutualismo».

La Federación Uruguaya de la Salud (FUS), por su lado, se suscribió al documento de abril de 2001 y en el caso de Comaec –clausurada el 6 de julio de ese año– más del 70% de los funcionarios no médicos fueron absorbidos por otras instituciones. En tanto, los 400 funcionarios de Oca Larghero, clausurada en diciembre de 2002, aguardan la evaluación del MSP y la FUS sobre la distribución de los socios de Oca para conocer su destino laboral. «Donde va un socio va el funcionario», afirmó en varias oportunidades el ministro de Salud Pública, Alfonso Varela.

En este contexto, desde varios sectores de la salud se reclamó la renuncia de Varela. *

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