Escrito por: FREI BETTO (*)

Los cinco ejes temáticos serán: 1) Desarrollo democrático y sustentable. 2) Principios y valores, derechos humanos, diversidad e igualdad. 3) Medios, cultura y contra hegemonÃa. 4) Poder polÃtico, sociedad civil y democracia. 5) Orden mundial democrático, combate a la militarización y promoción de la paz.
El lema del Foro sigue siendo “Otro mundo es posible”. Y es lo que se busca, no sólo como propuesta sino como rescate de experiencias, luchas y victorias (como la del PT en Brasil), que señalan una alternativa al neoliberalismo y al actual modelo de globacolonización.
En este sentido, el FSM es una crÃtica al Foro Económico Social que desde hace treinta años se reúne en Davos, Suiza, con el objetivo de mantener la idolatrÃa del mercado. Para cada uno de los cinco ejes divididos en seis subtemas se realizarán paneles (mapa de acciones del FSM y propuestas estratégicas) y conferencias (análisis orientados a construir alternativas), que se llevarán a cabo por lo general en la mañana. En la tarde y noche se realizarán talleres (laboratorio de la sociedad organizada) y seminarios (diagnósticos para fortalecer estrategias), mesas de diálogo y controversia (confrontación de visiones y propuestas), testimonios (presentaciones de personalidades o grupos), eventos culturales, etcétera.
Varios foros sociales realizados por el mundo, preceden al Tercer FSM: en agosto de 2002, Buenos Aires abrigó al Foro Argentino, en noviembre en Florencia (Italia) aconteció el Foro Social Europeo.
En diciembre EtiopÃa abrigó al Foro Social Africano. A inicios de este mes en India tuvo lugar el Foro Social Asiático, y en Belem de Pará se reunirá en enero el Segundo Foro Social Panamazónico.
Están previstos para octubre el Foro Social Pan Americano (en Ecuador) y en noviembre en España el Foro Mediterráneo.
Se ha creado asà una red mundial de alternativas –sociales, económicas, polÃticas, culturales y religiosas– que configuran el diseño de un nuevo modelo de civilización, regido por la procura de la paz como resultado de la justicia social; por el combate a la desigualdad económica sin detrimento de la diversidad étnica y cultural; por una nueva actitud espiritual que vincule valores subjetivos y preservación del medio ambiente.
Y todo eso gana importancia frente a la polÃtica belicista del presidente Bush, que ignora el protocolo de Kyoto, la agenda de la FAO y la Corte de la Haya como jueza de los crÃmenes de guerra.
Más que un acontecimiento anual, el FSM es un proceso mundial robustecido por numerosas iniciativas que, efectivamente, abren nuevos horizontes, desde la economÃa solidaria hasta la ética de las relaciones de género. Una nueva cultura emerge de este proceso, a tal punto que los organismos internacionales, como el Banco Mundial, han comenzado a revisar sus paradigmas y abrir su cartera de proyectos para los movimientos sociales empeñados en el combate a la exclusión y la opresión.
La historia de la humanidad es la prueba incesante de que los sueños pueden hacerse realidad. En Brasil, donde la esperanza venció al miedo, vivimos ahora el momento privilegiado de ver tantos sueños volverse realidad, sobre todo porque el presidente Lula representa un cambio en la gramática del poder, cuyo texto se refleja en la articulación de un pacto social y la prioridad del combate al hambre. Sin exagerar, se puede decir que esta victoria es también fruto del FSM, pues sin esta fábrica de ideas, experiencias y propuestas, tal vez muchos ni creyeran que otro Brasil es posible. *
(*) Teólogo brasileño – Servicio Informativo “alai-amlatina”.
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