Una temporada con actores de alto poder adquisitivo
La temporada veraniega puntaesteña finalmente se va perfilando con una melange de turistas de alto poder adquisitivo. Son decididamente más andariegos que en otras ocasiones. Esto, evidentemente, puede dar una imagen falsa: si bien puede admitirse que durante el mes de enero es cuando se va a palpar la mayor concentración de público, lo cierto es que ya se están manejando cifras menores que las del verano 2001-2002.
Hubo un plus de ebullición con el arribo de brasileños –algo tradicional durante las fiestas– pero puede decirse que ya están en proceso de retirada, aunque regresarán para Carnaval. Los turistas de mercados no tradicionales, es decir, de fuera de la región, fueron los que marcaron la nota saliente: se han visto –y todavía se los puede ver en Gorlero, en restaurantes, en algunas fiestas y discotecas o eventos de carácter artístico– grupos de españoles, italianos, suizos, franceses, peruanos y bolivianos que también están en plan de retirada. Quedarán los argentinos, particularmente aquellos de altísimo poder adquisitivo, junto a los uruguayos en una permanente rotación.
Punta del Este no cambia sus gestos farandulescos, aunque la mayoría de la farándula argentina optó por centros balnearios de su propio país.
Lo cierto es que los precios, con una baja de los alquileres y tarifas especialmente en el universo hotelero, han permitido un arranque de temporada parecido al de los grandes, torrenciales eneros de fines de los ochenta y principios de los noventa. La readecuación dio sus dividendos en forma más que gratificante, y los operadores privados esperan tener una línea de extensión similar para el mes de febrero. Se confía en que siga el calor y la llegada de visitantes, ya que de lo contrario la desocupación será terrible en Maldonado. Lo que todos temen es que el verano real sea de veintipico de días de trabajo a full y, después, que Gardel se acuerde de quienes están sirviendo con la mayor y más que rigurosa profesionalidad posible en todas las áreas de servicio.
El mes de marzo es todavía una utopía y hay que ver cómo golpea el desempleo mientras del otro lado de la balanza están las promociones oficiales y del ámbito privado en busca de extender la temporada.
Para hoy se anuncia una reunión de los operadores privados de todas las áreas con autoridades oficiales en las instalaciones de la Liga de Fomento de Punta del Este. De allí saldría aparentemente un primer testeo de lo que es la temporada.
Seguridad
por cierto que en todo el suceso inicial de estos primeros días de verano puntaesteño también ha tenido que ver el operativo de seguridad montado por el Ministerio del Interior, el Ministerio de Salud Pública, Prefectura, Policía y Policía Turística. Ese diseño de seguridad fue la base para vender Punta del Este. La combinación con la baja de precios promovió que turistas de mercados no tradicionales, como anotábamos, se atrevieran a viajar horas y horas en avión para llegar a este sitio realmente magnífico en términos de paisajística y de bellezas naturales.
En ese contexto, se ha venido actuando con fase de prevención y de respaldo permanente al fluir de los visitantes. El jefe de Policía de Maldonado, inspector general Mario San Pedro, ha señalado a los medios de prensa en general que el Operativo Verano Seguro viene desarrollándose con éxito y sin mayores dificultades, teniendo como actitud hegemónica el buen trato a los turistas, algo netamente comprobable en cualquier sitio del centro balneario.
El jerarca también precisó que, si se detecta a algún delincuente, como ocurrió, se actuará con firmeza pero –aclaró–sin atropellos.
En este contexto veraniego, la denominada Policía Turística viene trabajando en distintos puntos clave de Punta del Este. Su éxito está asegurado porque previene y al mismo tiempo informa: «Vamos a consolidar la Policía Turística porque la experiencia ha sido muy positiva, y la vamos a consolidar como cuerpo específico y bien entrenado para las funciones que cumple. Es gente preparada que habla más de un idioma y le presta un gran servicio precisamente a la masa de turistas», dijo el jefe de Policía.
Lo cierto es que ha descendido considerablemente la delincuencia (un 30 por ciento), lo que revela el éxito de los planes montados. Aquí todos transitan con tranquilidad, van a las playas y por las noches hay agite del bueno, sin desbordes mayores, aunque siempre exista ese embalaje adrenalínico de algunos que se llevan el mundo por delante despreocupados, fuera de cualquier corralito, con muchos dólares y una irreverencia en ocasiones muy parecida a la arrogancia.
Así es Punta del Este por estos días: bella, multiparlante, con una capacidad de gasto más que correcta, con menos gente pero que hace tanto ruido que parece que estuviéramos ante una gran temporada, que en realidad no es tal.
En unos días llegará el recambio. *
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