Bozanic: en los países ex comunistas se siente la nostalgia de la seguridad que daba el Estado
Monseñor Josip Bozanic, vicepresidente de la Conferencia Episcopal Europea visitó en diciembre a la colectividad croata en Uruguay, y en su paso por Argentina afirmó que en Croacia «entre un 85 y un 90% de los niños asiste a catequesis en la escuela pública, a pesar de ser opcional».
Actualmente en todo Uruguay viven unos 50 croatas que decenios atrás emigraron buscando un mejor destino. No obstante, las primeras familias afincadas en nuestras tierras rápidamente dejaron su descendencia lo que llevó a que hoy día unos 3.000 uruguayos tengan sangre croata.
En su primera incursión por América del Sur, monseñor Bozanic llegó a Uruguay y estuvo del 3 al 5 de diciembre, luego viajó a Chile para por último llegar a Argentina donde culminó su visita pastoral.
En su pasaje por nuestro país, el religioso participó de una fiesta organizada por la comunidad croata en el hogar que la diáspora europea tiene en la avenida Luis Alberto de Herrera y Darwin. Allí, el religioso envió a la comunidad un mensaje dirigido a «olvidar las rencillas del pasado y luchar por la unificación».
Fue agasajado por la Universidad Católica donde el rector Vázquez recordó la figura de monseñor Stepilac, quien durante el gobierno yugoslavo de Tito, en 1946, fue acusado de colaboracionismo con el gobierno nazi, lo que le valió su pasaje por la prisión. El religioso visitó el panteón croata ubicado en el cementerio del Norte y se entrevistó con monseñor Rodolfo Wirz y el arzobispo Nicolás Cotugno.
En el encuentro que el religioso croata mantuviera con el arzobispo de Montevideo, salieron a luz las secuelas que dejaran los gobiernos autoritarios tanto de Uruguay (de derecha) como de la Yugoslavia unificada que integrara el ex bloque soviético.
Monseñor Cotugno le informó sobre su participación en la Comisión Para la Paz y el intento de encontrar los restos de los desaparecidos en la dictadura uruguaya, como así también de la intención de lograr la reconciliación entre aquellas personas involucradas con la represión dictatorial.
Por su parte, al igual que en su pasaje por Argentina, monseñor Bozanic manifestó en Uruguay su preocupación por la desigualdad social existente en los países de nuestra región. Afirmó recientemente que «los jóvenes tienen hoy un modo diferente de vincularse a Dios y el gran desafío de la Iglesia es anunciar el Evangelio de una nueva manera».
Nostalgia por el bloque
El diario La Nación de Argentina publicó ayer una entrevista con el prelado europeo, quien realizó una visita pastoral a los casi 200.000 descendientes de croatas existentes en el vecino país.
Dijo Bozanic que Europa en su conjunto vive una fuerte secularización que hoy parece haber tocado fondo. Así, dijo el arzobispo, en Croacia entre un 85 y un 90 por ciento de los niños asiste a catequesis en la escuela pública, a pesar de ser opcional; «quizá sea porque estuvo tanto tiempo prohibida». Y agregó que los jóvenes tienen una fuerte práctica de meditación y oración. En esto se ve una búsqueda del sentido de la vida
Después se produjo la guerra en la ex Yugoslavia (1991) y tras ella la brusca entrada al capitalismo.
Muchos pensaron que de la noche a la mañana se iban a instalar absolutamente en el llamado mundo libre. Esto no se dio así, y no sólo eso, sino que hubo grandes sufrimientos en el camino. Lo que llegó fue el capitalismo junto con su versión más salvaje, dice.
Por todo esto, el hombre de los países ex comunistas está fuertemente desengañado y sufre una gran desazón. No es que quiera volver al pasado, pero la nostalgia por esa seguridad que daba el Estado proveedor es inocultable, al igual que un permanente temor al futuro. *
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