Mujeres organizadas

«Rescatar tierras para construir comunidades, casi desde la nada, con escasísimos recursos, exige acumular conquistas cotidianas, y las ya obtenidas constituyen el baluartes desde el cual se bregará para sumar otras», reflexiona el periodista Ettore Pierri, a la vista de la realidad en el asentamiento «El Monarca».

Aún cuando sean decenas los asentamientos que tienen luchadores bregando cada jornada para evitar el derrumbe total, El Monarca, en el quilómetro 21,500 de Camino Maldonado, tienen una marca diferencial: allí las mujeres, lideran.

Y aunque sin dudas los hombres están a la par desde 1995, año en que durísimamente se gestó esta comunidad, lo cierto es que fueron mujeres las que generaron una impronta cultural distinta. El desempleo originalmente, hizo que los varones fueran quedando relegados como sustento principal del hogar, acrecentando la influencia femenina en la vida cotidiana y el entramado social del asentamiento. «Aquí a ellas, a todas, les debemos un montón», es la voz que sintetiza en una línea la opinión de los hombres de El Monarca.

Desde la misma toma del campo, al desbrozamiento, la limpieza, y la edificación de sus casas luego, las mujeres cumplieron a la par de sus hombres el trabajo, sin desatender lo que eran las consabidas tareas hogareñas, que ellos en muchos casos, desconocían de cabo a rabo. Estandarte de esta lucha lo constituyó la policlínica. El Ministerio de Salud Pública, prometió. pero jamás cumplió. Cuando la gente del asentamiento descubrió que nadie haría lo que ellos no hicieran, fueron las mujeres que salieron a recolectar bloques, pedregullo y demás materiales, lo acarrearon como pudieron y una vez más hicieron de albañilas.

Unas 2.500 personas distribuídas en 274 solares, constituían a mediados de año «El Monarca»; ahora, han ido llegando más. Estas mujeres constituyen el 51% de la población, pero entre los 6 y 12 años, y entre los 18 y 40, son mayoría importante. Martha Casanova, la presidenta de la comisión del asentamiento, acepta el homenaje, pero en absoluto se arroga algo más que su aporte a la causa común.»Acá las que luchamos somos todas; todas como si fuéramos una. Así lo hicimos; así lo seguiremos haciendo: a brazo partido». *

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