LA COMUNA CAPACITO A MAS DE 320 EMPRENDEDORES Y EMPRESARIOS

La crisis frenó proyectos para pequeñas empresas que respaldaría la Intendencia

La crisis económica que este año asoló al país también influyó sobre la Unidad de Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes) de la Intendencia de Montevideo (IMM).

Si bien en el año se atendió a más de 260 personas con proyectos para instalar pequeñas empresas, apenas se pudieron concretar «menos de cinco propuestas».

Un número muy lejano a los cincuenta proyectos productivos que se esperaba generar en el año 2002.

Christian Mirza, director de la Unidad Pymes, reconoció la existencia de «brechas de cumplimento de metas muy desiguales» aunque considera que «en términos globales podemos afirmar que el desempeño fue positivo», dado que se atendió a decenas de personas brindando un asesoramiento que «permitió mejorar el trabajo de las empresas ya instaladas. Se ultrapasaron las metas del programa de capacitación, ya que se realizaron cinco cursos y participaron más de 320 emprendedores y empresarios».

En un balance realizado la semana pasada se admitió, sin embargo, que «a pesar del fuerte incremento en la cantidad de usuarios atendidos y de la amplitud de cobertura de servicios disponibles, se llega a un número escasamente significativo y marginal si consideramos el universo de las Pymes en nuestro departamento (aproximadamente 120.000 unidades económicas).

El reconocimiento de esta realidad exige fortalecer el equipo técnico de la Unidad para ampliar la cobertura en forma real», dijo Mirza.

Valoración positiva

El intendente Mariano Arana valoró positivamente la tarea cumplida por la Unidad Pymes en el intento de «brindar una primera apoyatura» a las empresas. Señaló que «desde luego eso lo hacemos luego de un examen bastante cuidado, que determine la viabilidad de estas pequeñas y medianas empresas. La otra alternativa era dejar la gente sin trabajo y así muchas empresas hubieran quebrado o desaparecido del mercado».

Mirza indicó a LA REPUBLICA que «muchos de quienes se presentan con proyectos, en realidad no buscan acceder a un préstamo sino obtener un lugar en el Parque Industrial y Tecnológico del Cerro».

En ese lugar, ubicado en un predio de veinte hectáreas, el PIT-CNT brinda espacio a varios emprendimientos que incluyen una cooperativa de trabajadores metalúrgicos dedicada a la fabricación de griferías y una cooperativa de informática, constituida por ocho socios que prestan servicios a través de insumos, reparaciones y redes.

La crisis ataca

La Unidad Pymes trazó para el año 2002 un plan que tenía como objetivos brindar respaldo a los «trabajadores subocupados o desempleados en la generación de empresas, fortalecer el tejido productivo y promover nuevas fuentes de trabajo en Montevideo». Su meta era «consolidar cincuenta unidades económicas y generar 200 puestos de trabajo».

Si bien los objetivos se cumplieron parcialmente sólo «se avanzó en el apoyo a unos veinte emprendimientos» pero prácticamente no hubo nuevas instalaciones de empresas. Los técnicos de la Unidad Pymes atribuyen el fracaso en sus metas a siete «factores exógenos», que son: quinto año de caída del PBI, incremento del desempleo, incipiente alza de la tasa de inflación, elevada devaluación del dólar, caída del ingreso de los hogares, aguda crisis del sistema financiero y deterioro de las expectativas futuras. A eso se sumaron algunos factores propios, como la insuficiencia de recursos humanos, el hecho que la demanda de servicios superó la oferta, ausencia de seguimiento de los participantes e imposibilidad de adecuarse a demandas específicas que hacían los participantes.

Logros del programa

Independientemente del hecho de no haber conseguido instalar nuevas empresas, Mirza destaca que se brindó asesoramiento a «un importante número de personas con un bajo presupuesto». La Unidad Pymes cubrió todos sus gastos anuales con 1.333.506 pesos.

Entre quienes concurrieron a solicitar ayuda para instalar una pequeña empresa la mayoría ya tenían experiencia en el tema. Sólo en la franja entre 18 y 25 años de edad, hubo una cantidad igual (33,3%) de empresarios y desocupados, mientras el 29,6% todavía eran dependientes.

De las personas entre 26 y 40 años que asistieron para solicitar ayuda en un emprendimiento, el 59,3% ya tenían empresa, el 19,7% eran dependientes y el 21% desocupados. Entre 41 y 50 años, el 52,5% eran empresarios, el 21,3% dependientes y el 24,6% desocupados, mientras entre los mayores de 51 años, el 53,2% de quienes pidieron colaboración eran empresarios, el 14,9% dependientes y el 29,8% desocupados. *

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