EL INAME REUNIO A LOS PADRES DE MENORES INTERNADOS E INVITO AL ARZOBISPO DE MONTEVIDEO

El arzobispo Cotugno admitió que cada vez es más difícil tener fe

A pocos días de celebrarse la Navidad y finalizar el año 2002, el Instituto Nacional de Menor organizó el último encuentro anual con los familiares de internados en la Colonia Berro, donde están alojados unos 270 menores. La instancia es propicia para que los padres de los infractores pregunten sobre el funcionamiento de los programas de internación al tiempo que realizan sugerencias sobre el procedimiento aplicado por los técnicos para lograr la rehabilitación del niño o adolescente. Estas charlas con las principales autoridades del Instituto comenzaron a darse con frecuencia en el presente año, como una continuación de las actividades desarrolladas por la Escuela de Padres de Internos que funciona bajo la órbita del Iname.

Sergio Miglioratta, director del Instituto Técnico de Rehabilitación Juvenil (Interj) dijo a LA REPUBLICA que estos encuentros forman parte de una rutina, donde el intercambio de opiniones y contribuciones con los padres se convirtió en una experiencia innovadora donde se procura mantener una relación más horizontal con los tutores de los menores internados.

Para la reunión de ayer se invitó al arzobispo de Montevideo, monseñor Nicolás Cotugno, para que brindara un mensaje navideño. En otras oportunidades, participaron, también como invitados, representantes del Poder Judicial quienes informaron sobre los aspectos legales relacionados con los menores.

El prelado, que en horas de la mañana visitó la cárcel de mujeres y en los próximos días llevará su mensaje a los presos del Comcar, destacó la incidencia negativa que significa para el ser humano permanecer privado de libertad. Explicó que salvo Jesucristo y la Virgen María, todos son pecadores y reconoció que en estos tiempos le cuesta «ir a la cuna de Belén para celebrar la Navidad, cuando alrededor nuestro, se nos cae la estantería». Admitió que cada vez es más difícil tener fe y que ante estas adversidades suele surgir la pregunta: «Si eres Dios, por qué pasa esto, y estamos cada vez peor. Hoy día hay conflictos en todos lados», sostuvo Cotugno.

Pero ante la adversidad, el religioso le propuso a los padres de los menores infractores salir todos juntos en la misma barca y aceptar a ese niño (Jesús) que nace. Puso el ejemplo de la madre de Cristo, que a los 13 años fue dar a luz y todos les cerraron las puertas.

Desde un punto de vista más terrenal, Cotugno reconoció la injusticia del recorte del presupuesto para el Iname que teniendo en cuenta la devaluación, «perdió un 50% de su presupuesto.»

Enfatizó en la tarea que viene desarrollando la iglesia en Montevideo, acompañada de «una oleada de solidaridad, donde unas 40 mil personas son atendidas por los cristianos, tanto en la colaboración con las ollas populares, merenderos y la educación y la salud de los carenciados.

El valor de la vida

Sergio Miglioratta, anunció que posiblemente se instalen nuevas colonias de internación en otros lugares del país. Destacó la participación de los padres que ante la carencia de recursos se ofrecieron para colaborar en la cocina y en la organización de las fiestas de fin de año.

En las primeras reuniones entre autoridades y padres, fueron tratados temas como el valor de la vida, las drogas y el alcohol.

Las autoridades habían detectado que los jóvenes otorgaban poca importancia a la vida de las personas. Frases como «si no me das la campera te vuelo la cabeza», fueron una constante entre algunos menores sumado a la ocurrencia de varios homicidios motivados por rapiñas, situaciones que preocuparon al Instituto.

En el encuentro con los padres, participaron además funcionarios de los hogares Piedras (de mayor restricción para los menores), El Puente y La Casona (que tienen una menor vigilancia).

En el caso del hogar Piedras, las autoridades solicitaron 20 licencias transitorias para las fiestas de los 32 residentes. Este fue uno de los puntos abordados en la charla donde los funcionarios solicitaron la colaboración de los familiares para explicar que los menores retornen tras la licencia. Aclararon también que es el juez quien siempre tiene la última palabra para otorgar las licencias.

Las autoridades destacaron la importancia de la visita al hogar de sus familiares y referentes del menor internado. «Aunque no se le lleve nada de regalo, el adolescente se verá recompensado al saber que alguien se preocupa por él», afirmó un funcionario del Iname. *

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