Escrito por: STELLA CALLONI*
Funcionarios argentinos, como el ex ministro del Interior de Menem, Carlos Corach y otros contribuyeron a concretar este armado falso. Esto ha originado una silenciada discriminación y persecución contra las familias árabes de Ciudad del Este que viven desde hace casi 100 años en Paraguay.
Asimismo cambió el escenario en el sur y por primera vez en 132 años las fuerzas armadas brasileñas discutieron un documento donde ya no se considera a la Argentina como una hipótesis de conflicto armado y por esta razón los brasileños tratan de llegar a acuerdos dentro del Mercosur, a la vez que están movilizados para vigilar la Amazonia en su frontera con Colombia y demostrar que no necesitan ejércitos extranjeros en esa región. La iniciativa brasileña trata de extender esa cooperación defensiva a toda América del Sur.
Estados Unidos necesita accionar con rapidez ante el surgimiento de una enorme rebelión social en la región y de nuevas fuerzas polÃticas en los gobiernos de Brasil, Venezuela y Ecuador.
En este sentido la convocatoria del Tratado Interamericano de Asistencia RecÃproca (TIAR) en el marco de la Organización de los Estados Americanos (OEA) 15 dÃas después de los atentados del 11 de setiembre, generó en América Latina diversas iniciativas de militarización con el argumento de movilizarse contra el terrorismo bajo el liderazgo de Estados Unidos. En estos tiempos dentro del marco del Plan Colombia se ha elaborado otro proyecto: la posibilidad de crear un “comando militar unificado” de las Américas, para unir a los ejércitos de la región en este mismo “combate” contra el terrorismo término al cual no se le da un contenido exacto con lo cual puede ser utilizado como requiera el poder mundial.
Esto aceleró aun más el diseño de las maniobras militares y la presencia de tropas estadounidenses en el Cono Sur. Si uno extiende el mapa encontrará tropas y asesores en Paraguay, Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, Perú, y otros paÃses, conjuntamente con la extensión del mapa de bases militares en los últimos años.
En esta trama la virtual apropiación por parte del ejército estadounidense de la Isla de Manta en Ecuador o la reciente entrada de buques norteamericanos en Costa Rica con el pretexto del combate al “narcoterrorismo” y el intento de imponer allà la Escuela de PolicÃa (una especie de Escuela de las Américas policial) muestran lo que espera a la región.
La base de Manta actúa también como “distribuidora” lo que permite involucrar a varios paÃses a la vez, como también la llamada escuela de Selva de Coca, en la región selvática ecuatoriana, donde se entrena a militares de varios paÃses y la Base Naval de Iquitos, en el norte de Perú, copada por asesores norteamericanos, sin descontar las actividades de las bases de Estados Unidos en territorio colombiano.
Tomando sólo ese pincelazo de la presencia militar en la subregión podemos analizar cómo se ha extendido en los últimos años el esquema de la militarización estadounidense de América Latina conjuntamente con el control vÃa tecnologÃa informática y otros, en plena función.
La presencia de las tropas combinadas con la implantación de bases militares permite una movilidad permanente a las fuerzas militares de Estados Unidos como nunca antes habÃa sucedido. Y la idea de crear una fuerza multinacional bajo su control se une a las presiones de Washington para asegurar inmunidad diplomática para sus tropas, que bajo el nuevo entramado pueden realizar cualquier tipo de operaciones conjuntas.
El Comando Sur estadounidense, con centro en Estados Unidos y con otras sedes en la región, prevé para el próximo año una cantidad de operaciones y montándose en acuerdos para el “desarrollo ambiental”, firmado con varios paÃses del Cono Sur, ya han llegado militares- marines- que como en Misiones se dedican a combatir el mosquito del “dengue” con sofisticado equipo militar.
El temor -denunciado por los habitantes de esa provincia- es que Estados Unidos prepare una acción militar con el argumento de que anidan en la Triple Frontera “células fundamentalistas de Al Qaeda” con la intención de quedarse en el lugar definitivamente.
Las grandes maniobras de estos últimos años como Cabañas 2000 y 2001 en Córdoba y Salta (Argentina) o las 2002 realizadas este año en Chile, tienen todas las caracterÃsticas de la preparación de la Fuerza Multinacional que quieren preparar para una intervención en Colombia o para extenderla en nombre de la seguridad hemisférica a otros paÃses “no obedientes” al sistema de la dictadura global imperante.
El Plan Colombia permitió a Washington avanzar hacia la llamada “iniciativa Andina” y a otros planes como “Nuevos Horizontes” que les sirvió como anillo al dedo para ingresar tropas a diversos paÃses tanto de Centro como de Sudamérica.
La planeada fuerza multinacional intervencionista bajo su estricto control parte del esquema de que la guerrilla colombiana es uno de los “ejes del mal” que sirve a Washington para extenderse sin fronteras y sin lÃmites, como se hacÃa con las llamadas “fronteras seguras” de Adolf Hitler.
Según los hombres del presidente George W. Bush Colombia representa una amenaza similar a la de Afganistán, con lo que no es necesario agregar nada más a la idea de los planes que se trazan contra ese paÃs.
El Plan Colombia, sirvió a Estados Unidos para colocar además radares- bajo su control- en aeropuertos de varios paÃses como Bolivia, Ecuador y otros, encubriendo esta acción en una “ayuda” para combatir el narcotráfico. Esto hizo que durante un plebiscito realizado en Brasil en setiembre pasado, millones de brasileños rechazaron la posibilidad de que ese paÃs autorice la cesión de la “Base de Lanzamientos de Alcántara”, en el Estado de Maranhao a Estados Unidos.
El Centro fue creado por el gobierno brasileño en 1982 y en 2000 la actual administración signó un acuerdo con el gobierno de Estados Unidos para ceder dicha base, lo que hoy está en discusión porque significa “cesión de soberanÃa territorial”.
Lo mismo sucede en Argentina ante la instalación de una base estadounidense en Tolhuin, Tierra del Fuego en el extremo sur como parte del “Sistema Internacional de Vigilancia para la Prevención y Prohibición de Ensayos y Explosiones Nucleares”, que en realidad en la letra menuda cumplirá otra función.
Toda esta movilización se acentuó con la anunciada guerra contra Irak y la confirmación por parte de funcionarios norteamericanos de que en este caso de necesitarÃa “tener en cuenta la demanda petrolera”. En América Latina existe una enorme preocupación por la presión de Washington para que se otorgue inmunidad diplomática a sus tropas después de asistir a las extremas violaciones a los Derechos Humanos como parte del nuevo esquema de guerra como sucedió en los reportes desde Afganistán, o el tratamiento temible a los prisioneros talibanes, en la Base norteamericana de Guantánamo en Cuba, que muestran escenas de terror comparables con el nazismo, asà como las propias medidas internas que violan todas las garantÃas ciudadanas. “Estados Unidos pide autorización para entrar en territorio argentino y ejecutar terroristas fuera de su paÃs. Pide permiso para asesinar. Ante esa circunstancia, la Argentina dice no”, sostuvo una fuente gubernamental de la provincia de Misiones citada por un periódico local.
Para Washington extender su mapa de militarización sin lÃmites significarÃa abrochar el viejo sueño de tener a la vez al bloque del Mercosur englobado en el ALCA y el control militar de la región, algo que no pudo imaginar ni siquiera con las dictaduras. *
*La autora es periodista argentina.
E-Mail: serviex@prensa-latina.cu – Colaboradora de Prensa Latina. / Exclusivo en Uruguay para LA REPUBLICA
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