Preocupación por saladero cerca de una escuela

Los vecinos de la zona conocida como Etcheverría, en el kilómetro 48,500 de la Ruta 64, en las cercanías de Canelones, conformaron una comisión que tiene como objetivo impedir la instalación de un saladero de cueros en la zona. Los habitantes de la populosa barriada entienden que debido a los elementos químicos que allí se utilizarán, se pueden generar graves perjuicios en materia de contaminación. La situación se agrava si se tiene en cuenta que la planta se ubica a un costado de la Escuela Nº 62, a la cual concurren más de 70 niños.

Los lugareños recuerdan que en el año 1994 ya se había llevado adelante una movilización cuando entonces se intentó la instalación de un establecimiento de iguales características. Entonces, las autoridades municipales desestimaron la posibilidad, en el entendido de que existía la posibilidad de que se desatara una importante contaminación por los elementos químicos que se utilizarían en el proceso de tratamiento del cuero, fundamentalmente plomo, cromo y arsénico. En esa disposición municipal los vecinos se apoyan ahora para impedir que la planta pueda abrir en estos días.

Los técnicos consultados por los vecinos, además del diputado colorado Eduardo Chiesa (Lista 15) y el diputado frenteamplista Luis Gallo (AU), creen que los elementos mencionados son altamente contaminantes para la salud, además de los residuos de sales, las cuales con la lluvia podrían desembocar en una cañada allí existente, generando una compleja problemática, ya que esta es una zona de alta productividad hortícola, frutícola y ganadera.

Los vecinos movilizados aseguran que la planta, más allá de carecer de las autorizaciones pertinentes, está trabajando a puertas cerradas, ya que es común ver un nutrido tránsito de camiones y contenedores en horas de la noche.

El diputado Luis Gallo aseguró a LA REPUBLICA que «los vecinos están preocupados porque desde hace unos meses se observa una actividad clandestina dentro de esa planta. Por eso nos reunimos con algunos integrantes de la Comisión de Medio Ambiente, Contralor Sanitario y Gestión Ambiental de la intendencia de Canelones y nos informaron que las inspecciones habrían resultado negativas para la instalación» de la planta. Ahora se espera que esa resolución sea reafirmada por el intendente Tabaré Hackenbruch y de esa forma no se permita el funcionamiento de tan controvertida planta.

En tanto, en la Dirección Nacional de Medio Ambiente explican que al tener menos de una hectárea cubierta por instalaciones, no es necesaria su intervención, estando en la órbita exclusiva de la comuna el habilitar o no a su funcionamiento. Entretanto, en la tarde de ayer los vecinos fueron recibidos en la Junta Departamental, ámbito en el que explicaron los motivos de su preocupación. La bancada de ediles del Frente Amplio-Encuentro Progresista apoyó a los vecinos, pero reafirmaron el concepto de que la responsabilidad final está en manos de la comuna. *

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