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Jubilados unidos
3 de abril de 2000 | Escribe La experiencia de vida ha comprobado que los resultados se logran cuando existe unidad entre los diferentes defensores de una idea. A nivel de clases populares, nuestro paÃs se distingue en el ámbito americano por haber logrado que la clase trabajadora estuviera representada por una sola institución que defiende sus derechos. También los jubilados
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Verdades que conmueven, interrogantes que se ahondan
3 de abril de 2000 | l reencuentro de Juan Gelman con su nieta marca un antes y un después en la lucha por la verdad con relación al más de un centenar de detenidos desaparecidos durante la dictadura. Más de un centenar, reiteramos, porque ahora, más que nunca, no se puede soslayar –como pretendÃa Sanguinetti– que también es un problema
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Ministerio del deporte ¿es necesario?
4 de abril de 2000 | Escribe Leopold Amondarain Quien escribe ha estado vinculado a la familia del deporte por diversas disciplinas. Muchos años, más de veinte como dirigente de fútbol, en el ajedrez de muy joven y hasta en ligas barriales y de baby fútbol durante la infancia y primera juventud de mis hijos. Los mismos conocidos deportistas en el
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De urgencias y urgencias: la montaña parió un ratón
4 de abril de 2000 | Escribe Daniel Olesker El l 9 de noviembre los partidos blanco y colorado firmaron un acuerdo programático con el que sustentaron su campaña electoral para la segunda vuelta. En dicho acuerdo se plantearon una serie de medidas que planteaban atacar lo que surgÃa como los problemas de mayor emergencia en la sociedad. Es decir reconocÃan
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Costa de Oro
Turismo a la colorada
4 de abril de 2000 | Mario Scalone * La notoria inoperancia de la Intendencia Muncipal de Canelones, referida al quehacer turÃstico departamental –ha sido a nuestro juicio–, junto a la actual recesión, una de las causas principales del fracaso de la temporada estival que culminó con una caÃda del 40 % en relación al año pasado y ha dejado una
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El caso Gelman y los Derechos Humanos
La persistencia del discurso oficial
4 de abril de 2000 | En los últimos dÃas –y contrariamente a lo que podrÃa esperarse– han surgido algunas voces que, en lugar de sumarse a la esperanzada alegrÃa que todos sentimos por el rumbo que ha tomado el tratamiento del problema de los desaparecidos, parecen obstinadas en reafirmar las dificultades para llegar a una solución. Aunque parezca inconcebible, desde






Montevideo, UY